Por: Alejandro Domínguez López Velarde/ @alexdom1
El matrimonio infantil dificulta el trabajo de los países por mejorar la salud de la familia, las madres y la infancia, por combatir la malnutrición y por mantener a los niños y adolescentes en la escuela. Cuando se interrumpe su educación, pierden la oportunidad de adquirir destrezas y conocimientos necesarios para un buen empleo y poder abastecerse a sí mismas y a sus familias, además de quedar aislados de una sociedad discriminante.
El matrimonio a edad temprana, “matrimonio entre menores” o “matrimonio precoz”, constituye una variante de esta institución en el que uno, o ambos, de los contrayentes es menor de dieciocho años. Se considera una forma forzosa, pues no se cuenta con el consentimiento pleno, libre e informado.
Hablamos de una violación a los Derechos Humanos de la infancia y adolescencia, de una práctica nociva que afectan gravemente la vida, la salud, la educación y la integridad de niñas y niños, impactando en su desarrollo futuro y el de sus familias, e incrementando la discriminación y la violencia contra ellos.
Este tipo de nupcias trae graves consecuencias, como la deserción escolar, el embarazo prematuro, la mortalidad materna, oportunidades limitadas de vida de niñas, niños y adolescentes; se suman la violación marital, mayor riesgo de violencia doméstica, falta de acceso a un trabajo digno, explotación por medio del trabajo no remunerado, riesgo de transmisión del VIH y un abanico de problemas de salud debido a la maternidad temprana.
Cerca de una tercera parte de mujeres entre 20 y 24 años de edad en el mundo, se casaron cuando eran niñas; aproximadamente una de cada tres niñas se casa antes de los 18 años; y una de cada nueve se casa antes de cumplir los 15. En regiones como África Subsahariana, Oceanía y Asia Occidental, donde el matrimonio infantil es más común, investigaciones de Human Rights Watchdescubrieron que el matrimonio precoz trae consecuencias devastadoras que paralizan la capacidad de los niños y adolescentes para el disfrute de sus derechos.
La causa, variando en cada región, tiene que ver con normas de género discriminatorias, tradiciones donde, por ejemplo, se toma a una niña condicionada a vivir con la familia de su marido, mientras que un niño permanece con sus padres y les mantiene económicamente. En muchas otras ocasiones, las y los jóvenes se ven obligadas a casarse después de quedar embarazadas. O, por ejemplo, Bangladesh, donde los padres precipitan el matrimonio de su hija para evitar el riesgo de que sea acosada sexualmente.
En este tenor según datos de 2013, el 74 por ciento de las nuevas infecciones de VIH entre adolescentes africanos se producen en niñas, muchas de ellas en el contexto del matrimonio.[1]
Según el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), más de 140 millones de niñas contraerán matrimonio entre 2011 y 2020. Si estos niveles de matrimonios infantiles se mantienen, treinta y nueve mil niñas, por día, se casarán a temprana edad. Además, de los 140 millones de niñas que contraerán matrimonio antes de cumplir 18 años, 50 millones tendrán menos de 15 años.[2]
Uno de cada tres residentes en nuestro país es una persona menor de edad. Cuando se puso en marcha la Estrategia Nacional para la Prevención del Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), en 2015, con el objetivo de reducir el número de embarazos en adolescentes en nuestro país, se consolidó elSistema Nacional de Protección Integral de Niñas, Niños y Adolescentes. Pero no es suficiente.
Según el Registro de “Nacimientos ocurridos y registrados por municipio de residencia habitual según grupos quinquenales de edad de la madre al nacimiento”, de los Registros Administrativos de Natalidad del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), de 2010 a 2014 hubo 580 mil 251 nacimientos ocurridos y registrados de madres niñas y adolescentes de 10 a 17 años de edad.
Ante esto, debemos observar obligatoriamente que en México la atención de partos es la sexta causa de muerte entre la población de 10 a 14 años, lo que también permite identificar un importante problema de salud pública.[3]
La Red por los Derechos de la Infancia en México (REDIM), en su informe denominado “La infancia cuenta en México 2014”, alerta que en nuestro país se ha registrado un aumento de embarazos en este grupo de población, ya que de 2005 a 2012 la tasa de mujeres de 15 a 17 años embarazadas aumentó 6 por ciento, esto es, 54.4 por cada mil.
Este año, la REDIM arrojó los datos de que existen 323 mil 936 niñas y adolescentes de entre 10 y 17 años que están casadas, separadas o divorciadas, que viven en unión libre o que ya son viudas, mientras 198 mil 426 tienen al menos un hijo.
Tan solo de 2010 al 2014, el INEGI registró 43 mil 624 matrimonios en el país donde alguno de los contrayentes era menor de edad.
Niñas, niños y adolescentes tienen un acceso miserablemente escaso a la información y los servicios de planeación familiar, así como de salud sexual y reproductiva, ya sea sobre la forma en la que una mujer queda embarazada, los métodos anticonceptivos fiables, la protección contra las infecciones de transmisión sexual, o los servicios prenatales. El acceso a información sobre salud reproductiva y sexual es clave para que infantes y adolescentes comprendan sus cuerpos, promuevan el respeto en las relaciones y prevengan embarazos no deseados.
Gobierno y sociedad civil debemos exigir la armonización de las leyes locales con disposiciones nacionales e internacionales para garantizar personas libres de cualquier forma de abuso o coerción, más aun tratándose de niñas, niños y adolescentes, para proteger de manera cabal sus derechos fundamentales y se priorice su interés superior.
El Código Civil Federal establece la edad de las niñas a los 14 años y de los niños a los 16, no observando el mandato de la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, que establece la obligación para las entidades federativas de determinar en sus leyes como edad mínima para contraer matrimonio los 18 años. Lo mismo ocurre en estados donde no hemos cumplido con este trámite legislativo, y se autorizan dispensas y excepciones en las disposiciones locales.
Si garantizamos la protección social integral a niñas y adolescentes y su permanencia en la escuela, y mejoramos la información y su difusión en la materia, contribuiríamos al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030, que establece la Organización de las Naciones Unidas en su meta 5.3 la erradicación de las prácticas perjudiciales para niñas y adolescentes, como es el matrimonio entre menores.
Con un compromiso de la voluntad política y coordinación entre sectores de educación, salud, justicia y el desarrollo económico, luchar contra el matrimonio infantil es una forma eficiente de promover los derechos y el empoderamiento de la infancia y adolescencia.
Se debe emplear un enfoque integral que se adapte a las problemáticas, necesidades y contextos locales en la materia. La adopción y la aplicación de marcos jurídicos locales coherentes que respeten las normas internacionales de derechos humanos es fundamental.
Si logramos que la edad mínima para contraer matrimonio sea de 18 años, evitando excepciones como el consentimiento de los padres, garantizamos que las leyes exijan el consentimiento libre y pleno de ambos cónyuges, e imponemos protección a cualquiera que se vea amenazado o perjudicado al negar casarse.
Pareciera, con esta ardua tarea, que el matrimonio prematuro es un problema sin solución; sin embargo se han logrado avances en cuanto a reducir la incidencia del matrimonio infantil. Logrando erradicar el matrimonio infantil, habremos puesto fin a un capítulo de inequidad en el mapa, protegeremos la infancia y colaboraremos con la construcción de un futuro mejor para todos.
Debemos seguir apostando a que las niñas, niños y adolescentes podrán sacar el máximo provecho a sus vidas y dar lo mejor de sí a su comunidad, a su sociedad; lo que contribuirá, incluso, a romper ciclos generacionales de pobreza y a fortalecernos como nación.
[1] Empower young women and adolescent girls: fast-track the end of the aids epidemic in Africa. UNAIDS & THE AFRICAN UNION. REFERENCE. 2015. pág. 8.
[2] Comunicado de prensa conjunto de FNUAP, UNICEF, OMS, ONU Mujeres, la Fundación de las Naciones Unidas, Visión Mundial, “Cada mujer, cada niño”, A.C.F. Internacional y la Alianza para la Salud de la Madre, el Recién Nacido y el Niño. 2013. Disponible: en http://www.unwomen.org/es/news/stories/2013/3/child-marriages-39000-every-day-more-than-140-million-girls-will-marry-between-2011-and-2020
[3] “ESTADÍSTICAS A PROPÓSITO DEL… DÍA DEL NIÑO (30 DE ABRIL)”, INEGI. 2016. Disponible en: http://www.inegi.org.mx/saladeprensa/aproposito/2016/ni%C3%B1o2016_0.pdf

