(11 de enero del 2014).- El gobernador del Banco de México, Agustín Carstens, reconoció que los nuevos impuestos que comenzaron a aplicarse a partir de este año generarán una inflación que podría superar el 4%; cifra que se reflejará directamente en la pérdida del poder adquisitivo de los mexicanos, medido a través del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC).
“Las expectativas de inflación para 2014 han venido aumentando en gran medida por el efecto del resultado de las medidas fiscales y en los próximos meses se podría ubicar con una variación por arriba del 4% anual. El impacto de los cambios fiscales tiene una medición de 40 puntos base en la variación del INPC”, informó.
Durante la participación de Carstens en el seminario de Perspectivas Económicas organizado por el (ITAM), el economista graduado en Chicago se mostró optimista y afirmó que esta medida será transitoria, en lo que se ajustan los “desequilibrios fiscales” producto de la Reforma Fiscal implementada por la Secretaria de Hacienda.
“Las expectativas de los analistas dieron un brinco para el corto plazo, pero en el largo plazo las expectativas se mantienen estables. Sin embargo, los efectos son transitorios a pesar de que las medidas fiscales afectan la inflación. El mejor anclaje en el nivel de precios es contar con finanzas públicas sanas”, adicionó.
Pese a todo, las expectativas en la transitoriedad se ven lejanas, ya que, el salario mínimo nacional apenas si creció en un 3.9 por ciento respecto al año anterior – 2.46 pesos, una décima de punto porcentual debajo de la expectativa inflacionaria– que lo dejó en 67.29 pesos diarios por jornada en la zona geográfica “A”, y 63.77 pesos para la zona “B”.
Aunado a estas deficiencias, los nuevos impuestos hicieron retroceder la confianza de los consumidores. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el Índice de Confianza del Consumidor cayó 9.4% en el último mes del año pasado, respecto al mismo período de 2012, para ubicarse en 89.7 puntos.
Por si fuera poco, en ese mismo mes, por lo menos diez servicios y productos básicos aumentaron abruptamente sus precios.
Por ejemplo, sólo en la Ciudad de México el precio al Sistema de Transporte Colectivo, Metro, aumentó en un 35.93% (al pasar de 3 a 5); productos como el Chile Poblano, aumentó en un 16%; el limón alcanzó una cifra similar al encarecerse en un 16.41%; por su parte, el precio del jitomate hizo lo mismo en 11.79%, sin contar el precio de la gasolina que nuevamente engordó $0.05 centavos hace cuatro días.
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La “Reforma Fiscal” de Enrique Peña Nieto ha sido criticada desde su aprobación por una parte del Partido de la Revolución Democrática y el Partido Revolucionario Institucional, ya que ésta no fue diseñada para aumentar la base de contribuyentes sino para recargar a los cautivos.
Los nuevos impuestos incluyen:
La homologación del IVA en la frontera norte, el gravamen a la venta de mascotas y su alimento, los chicles o goma de mascar, así como el transporte público foráneo de pasajeros; el Impuesto Especial sobre Productos y Servicios que aumentaron las bebidas azucaradas en un peso por litro; a su vez destaca el que se arrojó sobre los algunos combustibles de importación, entre otros.

