(28 de junio, 2014).- Para muestra basta un botón, reza conocido refrán y fue debidamente aplicado por Barack Obama quien una vez más dio muestras de que lo que le interesa a su país y a sus ciudadanos es, en los renglones seguridad y economía, mucho más importante que los estragos que, anteponiendo sus razones, puedan causar en el resto del Continente. Al cúmulo de denuncias presentadas por el maltrato a los menores migrantes centroamericanos, el presidente de Estados Unidos respondió: “no manden a sus hijos a la frontera”. Así de impositivo, así de cruel, así de simple.
Aseguró que los envían con la expectativa de que podrán quedarse en su país y que, contrario a lo que se cree, no tienen ningún trato especial. “Si ellos logran sobrevivir –a ese largo viaje-, van a ser regresados, pero lo que hay que tomar en cuenta es que quizá no lo logren”. Y esto último seguramente es en referencia al paso que tienen por México, en el cual su vida realmente corre peligro. Pero también están los niños mexicanos que suman más de 11 mil y que permanecen en albergues insalubres mientras se resuelve su situación migratoria.
Son muchas las voces que contradicen lo dicho por el afroamericano. Una de ellas, la de Leslie Vélez, del Alto Comisionado de Naciones Unidas para el Refugiado (ACNUR), señala que toda persona que tema regresar a su país por miedo a ser perseguido es un candidato legítimo a recibir asilo y está protegido por la legislación estadounidense y la internacional. Lo que sucede en el presente señala que los inmigrantes necesitan disponer de representación legal y de más información sobre sus derechos y responsabilidades y, tratándose de los menores esta protección debe ser mayor.
Sobre este punto, la organización KIND, reporta que entre el 70 y el 90 por ciento de los menores completa sus trámites al llegar a EU sin asistencia legal. “Los niños que tienen un abogado tienen tres veces más posibilidades de obtener algún tipo de protección y quedarse en Estados Unidos. Incluso el periódico El País publica: “sin embargo y aún con la cantaleta de la Casa Blanca de que los menores que cruzan ilegalmente la frontera acabarán siendo deportados, expertos y miembros de la administración de Obama reconocen que elsistema de inmigración actual sí les permite a estos chicos comenzar una vida en Estados Unidos”.
Así y todo, Obama no da un paso atrás y exhortó a los padres de familias centroamericanas: “nuestro mensaje es que no envíen a sus hijos solos en trenes o a través de contrabandistas, ese es nuestro mensaje directo a las familias en Centroamérica: no manden a sus hijos a la frontera”. Desestimó que su gobierno sea el causante de esta crisis humanitaria por no deportar de inmediato a estos menores. “El problema es que bajo la ley actual, una vez que esos niños cruzan la frontera existe un sistema a través del cual tenemos que procesarlos, cuidarlos hasta que podamos regresarlos a sus países”, les dijo a los de la televisora ABC.
Dejó muy claro que contrario a los rumores de que estos menores recibirán protección especial para quedarse en ese país, su suerte es la misma de todos los inmigrantes indocumentados. Y en ese tenor es que se encuentran 52 mil menores de edad que fueron detenidos en la frontera Sur, en el paso que divide a ese país de México; es decir, es el mismo número de niños que cruzaron territorio mexicano rumbo al sueño americano que acarician sus padres, aunque de ese tanto, 11 mil 500 son mexicanos. Habrá que agregar 39 mil adultos, la mayoría mujeres que también llevaban con ellas a menores.
Se buscaba una solución y lo que se recibe es una tajante respuesta que solo justifica las acciones que impone un solo criterio y su ley, por muy deshumanizada que esta pueda ser.


