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Otra muerte por negligencia en guardería de Sonora

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(12 de febrero, 2014).- Mientras aún se recuerda a los 49 niños que fallecieron hace más de cuatro años en el incendio de la guardería ABC, en Sonora; ahora se ha presentado otra tragedia parecida, pues David Adrián, de apenas seis meses, murió por broncoaspiración en una estancia del mismo estado.

Con el nombre de Disney de por medio, la guardería clandestina, atendida por personal sin la capacitación adecuada, dio lugar al vómito que le obstruiría la respiración a David Adrián, y finalmente le quitaría la vida el pasado 4 de febrero.

Ubicada a dos calles del Cuartel de Bomberos y de Protección Civil, a la vista de toda la gente, esa estructura de casa vieja funcionaba como estancia desde hace seis años, a pesar de que las autoridades aseguraran realizar diversos programas para la detección y regularización de guarderías, sobre todo después de la tragedia de ABC.

El lugar no cumple con las medidas de protección civil ni requisitos de seguridad más elementales: puerta de emergencia, por ejemplo. Además, en uno de los costados de la casa se reúnen mecanismos de gas, electricidad y flama en el mismo sitio: cilindros caseros de gas, aparato de aire acondicionado y calefactor de agua.

Asimismo, la guardería carece de extintores, luces de emergencia, rutas de evacuación y puntos de reunión. Tampoco cuenta con autorización de la Comisión Contra Riesgos Sanitarios de la Secretaría de Salud en Sonora, ni permiso de suelo o siquiera razón social.

En tanto, Francisco Javier Acuña Mayoral, propietario de la casa, se encuentra bajo investigación del Ministerio Público, aunque no se le ha privado de la libertad en ningún momento.

Por su parte, Óscar Espada Cortez, director de la Unidad Municipal de Protección Civil, indicó que era imposible detectar las guarderías clandestinas, pues muchas operan desde casas habitación y la gente no hace las denuncias correspondientes, por temor a quedarse sin estancia para sus hijos, incluso en esas condiciones.

“Es imposible para nosotros dar con ellas si no existe una denuncia, ya que este tipo de establecimientos operan en casas particulares, sin ningún tipo de licencia de uso de suelo, ni razón social, ni licencia de funcionamiento, registro sanitario, mucho menos de Protección Civil. Están disfrazadas u ocultas dentro de casas particulares”, comentó.

“En este caso, si las personas encargadas hubieran tenido capacitación especializada, probablemente hubieran sacado adelante al bebé que murió por broncoaspiración”, mencionó Espada Cortez, con respecto a que el registro de las estancias, permitiría que las autoridades les obliguen a tener una capacitación adecuada.

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