(21 de marzo, 2016).- Cuatro jóvenes juniors en Veracruz privaron de la libertad y violaron a una menor de edad. Según el diario Noreste, hace más de un año, varios padres de familia del Colegio Rougier, ubicado en el puerto de Veracruz, pedían justicia ante el abuso de unas jovencitas a manos –supuestamente- de ex alumnos del mismo colegio.
El día de hoy, Javier Arturo Fernández Torres hizo pública una carta para denunciar “lo que han hecho las familias de los involucrados que, a pesar de saber lo que sucedió, a pesar de haber hablado conmigo, de haberse consternado por la tragedia, de haber reconocido los hechos, de haber filmado videos donde sus hijos se disculpan con mi hija por el gran daño que le hicieron, a pesar de todo esto, se han encargado de atacar, difamar y calumniar inmisericorde e inmoralmente a la víctima, con tal de evitar que sus hijos asuman su responsabilidad por el delito que cometieron”.
El padre de Dafne explica en la misiva que fue subida a un auto en contra de su voluntad, le quitaron el teléfono para dejarla incomunicada, fue vejada, sometida, y abusada sexualmente. Los responsables, 4 individuos mayores de edad: Enrique Capitaine Marín, Jorge Cotaita Cabrales, Diego Cruz Alonso y Gerardo Rodriguez Acosta.
En la carta, se dirige a cada familia, en el caso de Cotaita Cabrales menciona que: “ustedes en particular han sido los más injustos, los más inhumanos, los más cínicos, los más cobardes y los más inmorales en esta situación, no encuentro adjetivos descalificativos para describirlos (…)Se han encargado de difamar a mi hija y a mi familia, han pretendido hacer creer a la gente que les pedí dinero, que los estoy extorsionando(…) ¿Cuánto vale la alegría de tu hija? ¿Su sonrisa? ¿Su tranquilidad? ¿Su salud mental? ¿Su inocencia? (…) Tal vez porque para ustedes el dinero es más importante que la dignidad y la integridad de una persona, de una familia; para mí y para mi familia no lo es, así que no se preocupen por ello, no es cuestión de dinero, es cuestión de justicia, es cuestión de asumir las consecuencias de sus actos, es cuestión de educar con valores, es cuestión de responsabilidad.
Y continúa: ¿Cómo es posible que después de haber hablado, ustedes de haber aceptado, de haber llorado, de haberse cuestionado cómo castigarían a su hijo (no cesabas de repetir que le darías un castigo ejemplar), después de que su hijo se disculpó con mi hija y dijo por qué lo había hecho, cambian las versiones y ahora la víctima se convierte en la culpable? (…) La ley es quien lo juzgará a él (refiriéndose a Jorge Cotaita Cabrales) y a sus cómplices y al decir cómplices no solo me refiero a los 3 individuos que participaron en el aberrante delito en contra de mi hija, también me refiero a ustedes como padres de un delincuente confeso, cómplices al saber que es responsable de un delito gravísimo y no solo lo defienden, sino que han atacado y satanizado a mi hija, la víctima, pretendiendo manchar su reputación. Han hecho una infame e inmoral campaña de desprestigio en contra de mi hija, esto que están haciendo, no solo es ruin, también es un delito grave. Me pregunto ¿Cuántas personas, al saber la clase de gente que en realidad son los Cotaita Cabrales, se arrepentirá de haberle dado like a esa publicación? ¿Cuánta gente compartirá un discurso de esta naturaleza viniendo de individuos tan mentirosos y despreciables? ¿Qué tipo de personas podrían tener entre sus amistades a gente como ustedes?”
Luego de la larga carta, concluye que el asunto está en manos de las autoridades competentes del estado de Veracruz con el número de averiguación INV. MINIST: 592/15/1ESP/VER/05 MESA I.
“Desafortunadamente a casi un año de haber denunciado y con elementos, evidencias y testimonios suficientes para consignar, no lo han hecho. Me pregunto ¿Por qué aún no los han consignado? ¿Serán verdad los rumores de que “ya tienen todo arreglado y no les harán nada” por ser parte de la alta sociedad y estar estrechamente relacionados con la clase política de Veracruz?”, lamenta.
Y termina: “un violador no es necesariamente un criminal consumado, es un individuo promedio, tal vez un “buen” hijo con buenas calificaciones, deportista, carismático, etc. Pero que en algún momento de su vida comete un crimen de esta naturaleza, en la mayoría de los casos, bajo los influjos del alcohol y/o las drogas”.


