Por Leticia Arredondo
No hay hombre absolutamente inculto: el hombre
“se hominiza” expresando y diciendo su mundo.
Ahí comienza la historia y la cultura. Paulo Freire
Un contraluz caracteriza el espacio cultural de México. Los reflectores apuntan hacia las fuentes oficiales, mientras que de la periferia emergen proyectos independientes.
Aunque la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) en 1946 representó un impulso a la promoción de las actividades artísticas nacionales y la inciativa del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) “está enmarcada por la necesidad de crear una entidad capaz de dar organicidad y cohesión a la política cultural del Estado”, aún se asoma la centralización cultural, como lo muestran algunos datos.
El Distrito Federal es la entidad que cuenta con más museos: 150 según el Sistema de Información Cultural del Conaculta; Jalisco es el que continúa en la lista con 99 recintos, y de ahí, las cifras marcan una gran diferencia entre cada región hasta llegar a la cantidad de nueve museos en el estado de Campeche.
Otro dato contrastante es el número de teatros. En el mismo registro de la institución, Tlaxcala cuenta con 3 sitios para las presentaciones histriónicas, mientras que los habitantes en la Ciudad de México tienen la facultad de elegir entre 140 opciones.
Sin embargo, no sólo se trata de números. Un arduo tema como la centralización de los espacios culturales, es necesario abordarlo desde todas las aristas posibles para clarificarlo. De esta forma se enlista el factor económico, político, geográfico y social.
Y debido a que se habla de un asunto sociocultural de múltiples dimensiones, cabe preguntar cómo algunos elementos que no son tomados en cuenta en un primer momento, agudizan el tema. Nos referimos a aquello que determina lo que se considera relevante en el mundo de las artes. Y es aquí donde aterriza el papel de los medios de comunicación.
Según Pierre Bordieu, el periodismo va más allá de lo operativo. Es un espacio de producción, transformación y reproducción del sentido cultural. En este rumbo surge la pregunta ¿cuáles son los problemas del periodismo actual en la construcción del panorama artístico mexicano?
Irma Gallo, periodista cultural y reportera del Canal 22, considera que la oferta artística fuera de la capital va en crecimiento, no obstante, los medios locales no escapan de un modelo de cartelera. Además, las publicaciones a nivel nacional no se ocupan de mostrar la diversidad de actividades, lo cual no aporta al tema de la descentralización en este ámbito.
Al respecto, Irma comenta: “Los medios no se ocupan de las comunidades indígenas ni de los pueblos porque en muchas ocasiones, nosotros los periodistas damos por sentado que ya nada interesante está ocurriendo en otro lado, más que donde ya estamos acostumbrados a estar”.
Entre las fuentes de información cultural además de las derivadas del Conaculta (más de 90) se encuentran instituciones independientes como el Patronato de Arte Contemporáneo (EL PAC), la Fundación Pedro Meyer, Casa Vecina y la Fundación Centro Cultural del México Contemporáneo, A.C., las cuales son parte de una extensa lista.
Si se tiene un panorama cultural abundante en distintas propuestas (teatro, cine, danza, artes visuales etc.) ¿Por qué en las páginas de los diarios se observa poca de su presencia? Irma Gallo sostiene que esta situación se debe a que, en primera instancia, no se considera a la cultura como un motor de desarrollo económico. “A la mayoría de nosotros nos falta reconocer la riqueza cultural, valorarla, y admitir que tiene un potencial que no hemos sabido manejar”.
Enseguida, se enlaza un problema de educación: “No nos han enseñado que la cultura es importante y necesaria. Si seguimos pensando que es un adorno allá lejos, nunca va a cambiar nuestra percepción del mundo y por lo tanto nuestras expectativas de poder ser otras personas”, subraya Irma, quien a sus 42 años lleva más de una década entregada al periodismo cultural.
–¿En qué se está volcando actualmente la búsqueda de información sobre la actividad artística en los diarios?
–Los periódicos, las salas de redacción y la televisoras lo primero que cubren es el boletín de invitación del Palacio de Bellas Artes. No tiene nada de malo, pero hay muchos artistas que están con nuevas propuestas, tocando puertas.
Y agrega: “¿Para qué le busco si el boletín ya me llenó mi plana, mi tiempo en la radio y tele, mi espacio en internet? ¿Ya para qué voy a buscar un escritor que sólo publica en fanzines?”.
Durante la entrevista con Hashtag, recuerda las palabras de un mexicano que ha destacado por su rigor y concepción de la cultura mexicana, “Juan Villoro decía que lo más importante del periodismo cultural era preservar la tradición y darla a conocer a los otros, a las nuevas generaciones, enseñarles por qué nos importa, y yo le agregaría a la tradición, las nuevas manifestaciones culturales”.
Asimismo, cabe retomar los señalamientos del escritor mexicano a este mosaico de retos de la fuente cultural. En 2013, Villoro expresó: “Nos faltan medios que puedan ser verdaderos órganos de arbitraje, del gusto, que marquen una tendencia; creo que al reducirse el espacio, la mayoría de las secciones de cultura son esclavas de la cartelera, las novedades editoriales y la pauta que dictan los funcionarios del ramo”.
De esta forma, el campo periodístico fija las reglas de valoración de los bienes culturales. Al respecto, Irma explica: “(…) nos hemos alejado mucho por prejuicios. La gente de Neza, de Tepito, de Azcapotzalco no viene al Péndulo de Reforma o a Bellas Artes, ¿por qué? Porque se siente rechazada, porque nosotros como periodistas no vamos a Tepito, no nos metemos en Neza para ver qué están haciendo ellos y seguramente están haciendo muchas cosas”.
El periodismo cultural como construcción del presente social debe superar las barreras que lo impiden trascender más allá de la cartelera y la cobertura de las fuentes oficiales de información ya que finalmente, como lo dijo el escritor y filósofo Frantz Fanon: “La cultura es, en primer lugar, expresión de una nación, de sus preferencias, de sus tabús, de sus modelos”.


