Perú, bajo control de cárteles mexicanos

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(29 de abril, 2014).- El martes 8 de abril fueron detenidos tres policías de la división de aduanas en el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez, el más importante de Perú, tras ser acusados por un ciudadano mexicano de haberle “sembrado” 13 kilogramos de cocaína en su maleta. Los policías se encuentran detenidos por su presunta colaboración con un cártel mexicano, y las autoridades peruanas despidieron a todos los policías de aduanas que trabajaban en esa terminal aérea para facilitar las investigaciones.

Pero los vínculos entre ese aeropuerto y el narcotráfico mexicano vienen de tiempo atrás. En marzo de 2008, policías antidrogas de Perú detuvieron a un funcionario de Lima Airport Partners (LAP), empresa que tiene la concesión para el manejo de la terminal aérea. Dicho funcionario fue detenido durante un operativo en Lima, capital de Perú, en el que fueron encontradas dos toneladas de cocaína que serían enviadas al Cártel de  Sinaloa.

Ese mismo 2008, la agencia antinarcóticos de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) alertó a la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional del Perú (Dirandro) que Joaquín El Chapo Guzmán se encontraba en la capital peruana. A raíz de esa información la Dirandro implementó un operativo de búsqueda en dos puntos de la ciudad, pero no logró confirmar la presencia del máximo líder del Cártel de Sinaloa, detenido el 22 de febrero en la ciudad sinaloense de Mazatlán.

Desde el año 2011 Perú arrebató a Colombia el título como mayor productor mundial de cocaína, lugar que el país caribeño ocupaba desde 1995. Perú es también el mayor exportador mundial de esta droga, siendo sus principales mercados el asiático y el europeo. Hasta ahora, 1992 ha sido el año en que se ha registrado la mayor superficie de cultivo de coca, con 128 mil hectáreas; sin embargo, en ese entonces la producción de cocaína era menor a la actual debido a que la mayor parte de la coca se exportaba en forma de pasta base a Colombia, donde los grandes cárteles la procesaban hasta convertirla en cocaína para su exportación.

Pero entre 1993 y 1995 se dio el desmantelamiento de los cárteles de Medellín y Cali, los cuales hasta entonces tenían el dominio absoluto del narcotráfico en Perú. Esto produjo una reorganización del cultivo de la hoja de coca, su procesamiento para producir cocaína y los circuitos de exportación mundial. Con el apoyo de Estados Unidos, Perú tuvo éxitos iniciales en el control de este ciclo, llegando a reducir la superficie cultivada a sólo 38 mil 700 hectáreas en 1999. Pero esa superficie fue creciendo nuevamente, alcanzando en 2012 las 60 mil 400 hectáreas, lo que significó un incremento en la oferta de hoja seca de coca de 43 mil toneladas en el 2000 a 128 mil 739 en 2012 –pues además de la superficie aumentó la productividad por hectárea.

No es raro que se haya producido este repunte, pues desde el año 2000 la demanda internacional de cocaína se ha incrementado de manera sostenida, representando hoy un mercado de 20 millones de consumidores que compran a las mafias del tráfico de drogas 440 toneladas de polvo blanco por un valor de 85 mil millones de dólares anuales, de acuerdo con el World Drug Report 2011, cuyos datos citan el gobierno peruano y la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) como uno de los factores de esta expansión en territorio de Perú.

Lo que caracteriza al tráfico de drogas en Perú a partir de 1995 es el control que sobre él ejercen los grupos delictivos mexicanos. Ese año, en el territorio norteño de Piura fue capturado un cargamento con 3.5 toneladas de cocaína –una de las mayores incautaciones en la historia del país– que una banda denominada “Los Norteños” buscaba exportar a México. Esto fue confirmado cuando se detuvo al cabecilla de dicha banda, quien confesó nexos con capos mexicanos. Diez años después, esta presencia se vería confirmada cuando por primera vez se detuvo a mexicanos traficando droga en Perú: 120 personas de nacionalidad mexicana fueron detenidas acusadas de trabajar para cárteles de este país.

Para instalarse en Perú, estos cárteles sustituyeron a los colombianos, debilitados por el desmantelamiento de sus organizaciones y por la ruptura del “puente aéreo” entre Colombia y Perú por el derribo de narcoavionetas con apoyo logístico de EE.UU. En un periodo que va de 1996 a 1997 a 2007, los cárteles mexicanos lograron el predominio absoluto en Perú, donde crearon un esquema en que se evitó la confrontación con los colombianos haciéndolos sus socios menores, mientras los peruanos son organizados en clanes familiares o “firmas”, las cuales operan como Pequeñas y Medianas Empresas (PyMES) que abastecen de cocaína a los intermediarios colombianos, bolivianos, brasileños y ecuatorianos. Los intermediarios se encargan de llevar la droga de los centros de producción a las costas peruanas, desde donde se embarca con destino a Estados Unidos, Europa o Asia.

Esta organización del trabajo no se encuentra exenta de conflictos, pero éstos son sofocados de inmediato por los cárteles mexicanos: si surge alguna disputa que ponga en riesgo la entrega de los cargamentos, se deja sentir la extrema violencia, produciéndose asesinatos a plena luz del día en la capital peruana, así como el espectáculo, tristemente habitual en México, de cuerpos decapitados que se abandonan en los caminos. Los asesinados suelen ser extranjeros desconocidos.

Con la captura de quien era considerado el más importante de los narcotraficantes mexicanos, se abre la interrogante de cómo se irán produciendo los reacomodos en esta relación que desde hace dos décadas ha estrechado los lazos entre México y Perú. La creciente integración económica entre nuestros países a partir de la conformación de la Alianza del Pacífico, la cual incluye supresión de visas para los ciudadanos de un país que visiten el otro, plantea también dificultades para el control de las actividades ilícitas que se realizan entre el país andino y el vecino sureño del mayor importador mundial de cocaína, los Estados Unidos.

Para conocer más sobre la historia del narcotráfico en Perú y el papel que los grupos delictivos mexicanos juegan en él, ver el informe de ProJusticia.

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