(09 de enero, 2014).- Desde hace cuatro meses, 17 familias –cerca de 100 individuos– del ejido Puebla en el municipio de Chenalhó viven desplazadas en Acteal; a pesar de la constante búsqueda de una solución por parte de los gobiernos federal y estatal, no han tenido éxito. El impedimento para regresar a su comunidad es el paramilitarismo del que son víctimas, razón por la cual pueden perder la cosecha de café que dejaron al abandonar sus hogares, ya que de volver para cosecharlo podrían perder la vida. El día de hoy, anunciaron que correrán el riesgo.
El pasado 20 de julio, el comisario ejidal priista, Agustín Cruz Gómez, acusó directamente a dos militantes zapatistas de haber envenenado el agua en el ejido Puebla, éstos fueron golpeados y a punto de ser incendiados. Sin embargo, al no comprobárseles nada, fueron liberados y tuvieron que desplazarse hacia Acteal junto con un centenar de individuos que dejaron no sólo sus pertenencias, sino sus cosechas a la deriva.
Tras innumerables reuniones con los gobiernos estatal y federal, los desplazados de Chenalhó declararon esta mañana que las condiciones en las que viven en refugios en la comunidad de Acteal son deplorables, ya que “vivir desplazados no es una vida digna”.
Los desplazados exigieron que la situación por la que atraviesan sea resuelta conforme a derechos humanos, que se establezcan averiguaciones específicamente por el caso de acusaciones de presunto envenenamiento del agua del ejido Puebla, y que se revise la destrucción y robo de propiedades de la que han sido víctimas apenas dejaron su comunidad, y de la cual eventualmente sólo saben a la distancia qué ha sucedido.
Los indígenas señalaron que no ha habido respuesta alguna a varias peticiones de solución de conflicto, razón por la cual, a pesar de poder perder la vida, decidieron que del 17 al 27 de enero regresarán a su comunidad a cosechar el café que les podría dar su único sustento económico.
El Centro de Derechos Humanos Fray Bartólome de las Casas señaló que no han sido atendidas las peticiones mínimas que las familias desplazadas han hecho a los gobiernos estatal y federal. Al verse rebasados los plazos que las autoridades señalaron para la resolución del conflicto, el Centro de Derechos Humanos conocido como “el Frayba” anunció que acompañará a las familias desplazadas en la cosecha de café.
El Centro de Derechos Humanos pidió al gobierno mexicano que se restituyan los predios de los que los indígenas han sido despojados, la aclaración sobre el presunto envenenamiento del agua del ejido Puebla y la consecuente reparación de los daños morales.
Del mismo modo, exigieron una garantía de no repetición alguna de un suceso de tal magnitud y pidieron a organizaciones nacionales e internacionales de derechos humanos, así como a los medios de comunicación, dar acompañamiento a las familias actualmente desplazadas en su labor de recolección de café. Señalaron que en caso de suscitarse algún hecho de violencia el único responsable al Estado mexicano, ya que la recolección de café no es sino una “respuesta a la crisis de legitimidad del Estado mexicano”.
“Ellos prefieren acabarnos, que dejemos las tierras, prefieren desalojar las comunidades”, señalaron los desplazados, quienes de igual manera invitaron a sumarse a la cosecha y a denunciar lo que acontece al sur del país. “Debemos alzar la voz, hay que repetir –siendo cada vez más– la denuncia pública, las injusticias”, puntualizaron.


