Ricardo Bernal / @RHashtag
(5 de mayo, 2014).- En 2013 Alejandro Solalinde director del albergue Hermanos en el Camino de Ixtepec en Oaxaca, advertía que era necesario desaparecer o re-estructurar el Instituto Nacional de Migración, pues, de lo contrario, la corrupción de los gobiernos panistas permanecería como un lastre para la institución. Hasta ahora, semejante re.estructuración no ha ocurrido, en lo que va del sexenio priista los episodios de corrupción, abuso y complicidad con el crimen organizado siguen siendo moneda corriente en la política migratoria nacional.
Quienes diariamente atraviesan nuestro país con el fin de llegar a los Estados Unidos para conseguir un empleo digno siguen sufriendo un sinnúmero de atentados contra su integridad física El 16 de abril, defensores de derechos humano nos iniciaron un “viacrucis migrante” con el fin de exigir el respeto a a los derechos de los indocumentados, así como la garantía de seguridad en su paso a los Estados Unidos. Hasta ahora las autoridades no sólo no han sido sensibles ante estas peticiones, sino que han respondido con medidas que tienden a criminalizar a los migrantes.
El 1 de abril Javier Duarte, gobernador de Veracruz, demandó a las empresas Kansas City Southern y Ferrosur por permitir el traslado de migrantes en lo que se ha conocido como “La Bestia”. Duarte justificó esta demanda asegurando que la tales empresas no se comprometen a cuidar la integridad de los indocumentados, por lo que son corresponsables de los habituales accidentes que estos sufren, al tiempo que se comprometió a proporcionar autobuses para garantizar la seguridad de los mismo.
Sin embargo, el día 27 de abril las autoridades de migración detuvieron a 100 indocumentados en Villahermosa, mientras en Emiliano Zapata, Tabasco, se hizo lo propio con 300 el miércoles 30 de abril. A lo cual, se sumaron las 150 detenciones del 1 de mayo en Palenque, Chiapas.
Así, más allá de las declaraciones oficiales, la política migratoria de Enrique Peña Nieto no sólo no ha resuelto los problemas de corrupción y abuso a los derechos de los migrarntes, sino que se ha implementado candados para evitar el flujo migratorio hacia los Estados Unidos.
En un texto original titulado De la esclavitud al trabajo asalariado, Yann Moulier Boutang analiza el papel de la inmigración en el desarrollo del trabajo asalariado. Su estudio de más de mil páginas intenta mostrar que, por encima de la marginalidad que le han atribuido la mayoría de los estudiosos, la inmigración ha tenido un papel esencial para la evolución del capitalismo.
El francés muestra que históricamente los países han modificado su política migratoria, haciéndola m´´as lax o restrictiva, en función de las necesidades del mercado de trabajo. Por lo que utiliza el concepto de control del mercado laboral para explicar las políticas migratorias.
Así, más que explicarse por las filias o fobias de los políticos en turno las motivaciones últimas de la posición que un Estado toma respecto a los migrantes, adí como la dirección que tome el aparato propagandístico del mismo, debe ser analizado en función de las necesidades del mercado de trabajo internacional.
La hipótesis de Boutang está plagada de ejemplos en países europeos y africanos, en lso que la migración es restringida cuando el exceso de oferta laboral afectará el precio de la fuerza de trabajo y permitida cuando se requiere mano de obra barata.
Si esto es verdad, la situación del mercado laboral norteamericano y sus necesidades pueden servirnos como pistas para comprender las fluctuantes respuestas políticas de México respecto al paso de migrantes centroamericanos.


