(11 de enero, 2015).- Recientemente en México el uso de la mariguana se ha vuelto un tema digno de debate entre las esferas de la política ya que tras tener un fuerte conflicto con la violencia generada con el narcotráfico, también existe la posibilidad de que el mismo Estado controle el consumo y portación del enervante, que hasta ahora está por ver si se aprueba el consumo con fines medicinales.
Dicho lo anterior, quien también manifestó la aceptación del consumo recreativo de esta planta fue la ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes 200, Herminia Pasantes Ordoñez quien consideró que la prohibición de consumir mariguana “vulnera el derecho de las personas a obtener placer en la forma que cada quien lo desee. Si bien es adictiva en un porcentaje por cierto muy bajo, todo individuo debe tener la opción de elegir si la usa o no”
La investigadora emérita del Instituto de Fisiología Celular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y una de las especialistas mexicanas más reconocidas en temas de neurobiología está convencida de que el consumo de la mariguana no ha reflejado episodios contundentes de adicción (aunque reconoce que sí la hay) a diferencia del alcohol o la nicotina del tabaco, drogas legales.
Pero la investigadora si apuntó que no es fácil realizar estudios científicamente controlados acerca de los efectos de la mariguana en el cerebro ya que “regularmente quienes la consumen la acompañan de productos como tabaco, alcohol u otras sustancias sicotrópicas”.
“Desde hace 50 años he visto vulnerado mi derecho a obtener placer de la forma que yo quiera, y una de esas formas podría ser el uso de drogas. En lo personal no me gustan porque hay un componente de adicción. ¿Quiero volverme esclava del cerebro? Sí o no es una determinación mía, nadie tiene derecho a decidir por mí mientras no afecte a otros”.
Herminia Pasantes explicó que el tetrahidrocanabinol es el principal componente de la mariguana que genera efectos en el cerebro, aunque también dijo que el cerebro produce su propia “mariguana natural”, que son los endocanabinoides, presentes prácticamente en todas las áreas del cerebro.
“Cuando se consume cannabis, ésta entra en los sitios donde actúa nuestra mariguana natural, pero es más potente, por eso tiene efectos de mayor placer. El problema es que no podemos definir si su consumo afecta emociones, memoria, toma de decisiones y el proceso cognitivo. Se hacen experimentos con animales, pero aquí hay grupos controlados, con el mismo peso y antecedentes; se les inyecta una cantidad controlada de la sustancia y se miden los niveles en la sangre.
“Con esos parámetros controlados se puede advertir que si se incrementan los niveles de tetrahidrocanabinol, el más importante principio activo de la mariguana, una rata no puede escaparse de un laberinto, como sí lo hace una que no recibió la sustancia. Pero extrapolar eso al humano es más complicado”.


