Sader y Sembrando Vida capturan 16 millones de moscas del gusano barrenador con trampas artesanales

  • En localidades indígenas y afromexicanas, la información preventiva ha sido traducida a lenguas originarias y difundida mediante radios comunitarias, perifoneo y recorridos territoriales.

 

La estrategia nacional para contener el gusano barrenador del ganado incorporó la participación de comunidades rurales mediante la instalación de 600 mil trampas artesanales, con las que han sido capturadas alrededor de 16 millones de moscas asociadas con esta plaga. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y el programa Sembrando Vida coordinan estas acciones en distintas regiones del país.

 

Las trampas son elaboradas a partir de botellas de plástico reutilizadas y utilizan una mezcla de hígado de res y agua como atrayente. Más de 400 mil campesinos participan en su fabricación, colocación y revisión, además de colaborar en la identificación de heridas sospechosas en ganado y animales de traspatio para facilitar el reporte de posibles casos.

 

La estrategia también considera las características de las comunidades donde se aplica. En localidades indígenas y afromexicanas, la información preventiva ha sido traducida a lenguas originarias y difundida mediante radios comunitarias, perifoneo y recorridos territoriales. Con ello, las autoridades buscan ampliar la detección de animales afectados y fortalecer las labores de vigilancia sanitaria.

 

De acuerdo con datos del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), hasta el 16 de agosto se contabilizaban 2 mil 11 animales enfermos en 29 entidades, mientras que el acumulado desde noviembre de 2024 ascendía a 37 mil 965 casos. Los bovinos concentran la mayor cantidad de casos activos, seguidos por caninos y equinos.

 

El gusano barrenador reapareció en México a finales de 2024, después de haber sido erradicado del país décadas atrás. Desde entonces, las autoridades han combinado vigilancia, tratamiento de animales afectados, participación de productores y comunidades, así como otras medidas de control. En febrero de 2026 comenzó la utilización de las trampas artesanales como una herramienta adicional para reducir la presencia de la mosca y ubicar zonas de riesgo.

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