(21 de abril, 2014).-Trabajadores mexicanos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ante el temor que ha generado la aprobación de la reforma energética han iniciado su proceso de jubilación.
De acuerdo al diario Reforma, el temor de los empleados de la CFE a perder sus privilegios con la reforma energética ha llevado a muchos a anticipar su jubilación.
Según cifras de la paraestatal, anteriormente, de cada 10 trabajadores que tenían la posibilidad de jubilarse, 7 optaban por esta salida, y otros 3 se quedaban en sus puestos. Sin embargo en el último año, esta proporción ha aumentado a 9 de cada 10.
Además la CFE estima que entre 2009 y lo que va de 2014, se han jubilado 13 mil 231 trabajadores, de los cuales 47.3 por ciento lo hizo de forma anticipada.
El número de jubilados de la paraestatal pasó de 35 mil 826 en 2011 a 39 mil 519 en 2013.
Si un empleado ingresó a la Comisión antes del 18 de agosto de 2008, no sólo no tiene un límite de edad para jubilarse, sino que puede recibir el 100 por ciento de su salario. A su vez, al momento de retirarse, todos tienen acceso a una prima de antigüedad equivalente a 25 días de salario por cada año laborado.
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En diciembre del año pasado, senadores del Partido de la Revolución Democrática (PRD) opositores a la aprobación de la reforma energética advirtieron a La Jornada que uno de los primeros efectos de la reforma energética sería el despido de miles de trabajadores petroleros y electricistas, toda vez que las empresas extranjeras que se harán cargo de la explotación y refinación de hidrocarburos y de la generación de electricidad, o traerán su propio personal o dejarán en el desempleo al personal con mayor antigüedad.
El senador perredista Rabindranath Salazar enfatizó que en el caso de Petróleos Mexicanos (Pemex) van a ser despedidos unos 100 mil trabajadores, toda vez que la aún paraestatal dejará de realizar las actividades de refinación de crudo, todo lo referente a petroquímica y el almacenamiento y transporte de hidrocarburos y de gas.
En el caso de la CFE, Luis Sánchez, también senador del sol azteca, agregó que la situación es aún peor, porque le retiran a la paraestatal la actividad de producción y transformación de la energía eléctrica y le dejan sólo algunas actividades de conducción y comercialización, aunque estas últimas también podrán ser puestas a disposición de las empresas extranjeras.
Además, afirmó que se acabó con el Sindicato Mexicano de Electricistas (SME) y su contrato colectivo para dar gusto a las empresas extranjeras que ya generan parte de la electricidad, y lo mismo sucederá al otro sindicato, el Único de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana (Suterm), titular del contrato colectivo entre la CFE y sus empleados.
Los legisladores señalaron que la experiencia en otras privatizaciones demuestra que en cuanto se desincorporan empresas, sobrevienen las salidas masivas de personal y la pérdida de derechos para los que permanecen.
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En el mes de febrero la agencia calificadora Fitch y analistas del sector de la energía, indicaron que la reforma energética permitirá al sector privado entrar de lleno a competir o buscar fuentes alternas de abastecimiento eléctrico, con lo que se pondrá en riesgo cerca del 60 por ciento de los ingresos de la CFE que ahora se repartirá entre empresas trasnacionales, que ya participan en el sector, como Iberdrola, Sempra o Alstom, además de que corporativos como Grupo México, Walmart y Cemex que ya tienen importantes inversiones en su propia generación eléctrica.

