(13 de febrero, 2014).- “Me hace hervir la sangre la mentira, la deformación de la verdad, la ocultación de los hechos, la autocensura cobarde, la venalidad, la miopía de casi todos los medios de comunicación. Me indigan el aferramiento a sus riquezas, el ansia de poder, la ceguera afectada, el olvido de la historia, los pretextos de la salvaguarda y el orden; la pantalla del progreso y del auge económico, la ostentación de sus fiestas religiosas y profanas, el abuso de la religión que hacen los privilegiados…” Monseñor Sergio Méndez Arceo
El Servicio Internacional Cristiano de Solidaridad con los pueblos de América Latina y el Caribe “Monseñor Oscar Arnulfo Romero” (SICSAL), llevó a cabo una celebración-reunión eucarística para recordar a los obispos Monseñor Sergio Méndez Arceo y al Monseñor Samuel Ruíz García quienes supieron dar voz a los sin voz en un México lleno de injusticias.
El encargado de llevar la celebración fue el Monseñor Raúl Vera López, obispo de la diócesis de Saltillo, quién junto a diferentes padres que habían compartido momentos con los dos obispos, reflexionó y se preguntó “¿qué estarían haciendo y diciendo en estos momentos los dos hombres que entregaron su vida a los más pobres de la tierra?”.
La Casa de la Solidaridad fue el espacio íntimo donde migrantes de El Salvador, defensores de derechos humanos, medios independientes y ciudadanos de diversas partes del país, así como amigos de los “libertadores latinoamericanos” escucharon los recuerdos que eran expresados con un gran amor y admiración por los padres que “combatieron” las injusticias en este país, a lado de los ciclópeos Méndez y Ruiz.
Mirando las imágenes de los “fundadores de la iglesia latinoamericana”, incluida la de Oscar Arnulfo Romero, ex arzobispo metropolitano de San Salvador, Raúl Vera aseguró que los obispos Ruiz y Méndez, hicieron “que muchos y muchas conocieran el amor por la justicia […] y que fueron el abono que sigue dando frutos de tantas obras y proyectos en el territorio nacional”.
Por otro lado, el también defensor de los derechos humanos, comentó que cuando eran jóvenes, siempre era un verdadero placer escuchar hablar sobre la realidad del país tanto a Sergio como a Samuel, y más aún cuando eran férreos apasionados de la política nacional.
Por su parte, el padre Ángel Sánchez Campos, con un rostro pensativo y visiblemente triste expuso que se extraña en demasía a hombres de fe como los recordados, pues antes se podía ver integrantes de la iglesia católica de ese tipo en todo el continente. Por ello, aseveró que la tarea de ruptura del tejido social tan fuerte que se había creado en la iglesia a partir de las experiencias de trabajo en comunidad, por parte de los modelos económico y político hegemónicos, había funcionado.
Al finalizar la celebración eucarística, el Monseñor Raúl Vera, pidió que la luz que representan Sergio y Samuel, ayuden a transformar a este país que se encuentra en una grave crisis.
Sergio Méndez Arceo, fue un obispo de la Diócesis de Cuernavaca, Morelos. Era conocido como el “Obispo Rojo”, como consecuencia de empujar la renovación de la Iglesia católica mexicana. Fue un hombre de fe comprometido con los pobres de la tierra, los trabajadores mexicanos y los pueblos latinoamericanos. A su muerte varias voces en México exclamaron: ¡Queremos obispos al lado de los pobres!
Samuel Ruiz García, el “Tatic” como lo llaman los indígenas de Chiapas, se desempeñó durante 40 años como obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, en la región de los Altos, una de las más grandes de Chiapas, con una población mayoritariamente indígena. Por su iniciativa, creó el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, una organización no gubernamental dedicada a la defensa y promoción de los derechos humanos, especialmente de los pueblos indígenas. Es reconocido nacional e internacionalmente por su infatigable lucha en la defensa humanos de los pueblos indígenas.






