- La Presidenta Claudia Sheinbaum responde a sus críticos y sostiene que el PIB no cuenta toda la historia: destaca la distribución de la riqueza, mejores salarios y la salida de 13.5 millones de personas de la pobreza
La presidenta Claudia Sheinbaum puso sobre la mesa una discusión que va más allá de cuánto crece el Producto Interno Bruto: cómo se distribuye la riqueza que genera el país y cuánto de ella llega realmente a los hogares mexicanos. Este lunes 14 de septiembre, durante la Mañanera del Pueblo, sostuvo que el crecimiento económico es importante, pero insuficiente para evaluar por sí solo el desarrollo de México.
La mandataria respondió así a quienes, señaló, mantienen la “cantaleta de crecimiento, crecimiento”, y defendió que el desempeño económico debe analizarse junto con otros indicadores, particularmente la reducción de la pobreza, la disminución de las desigualdades, el salario, el empleo y las condiciones de vida de la población.
“Hay toda una corriente de pensamiento que habla de que no necesariamente debemos seguir creciendo…Más allá de que deberíamos tener un mayor crecimiento, el problema no era solo el crecimiento sino la distribución de la riqueza”
“No solo es crecimiento”: Sheinbaum amplía la discusión
Sheinbaum planteó que crecimiento y desarrollo no son conceptos equivalentes. Mientras el primero permite observar el comportamiento general de la economía, el segundo requiere incorporar la manera en que los beneficios económicos se distribuyen entre la población.
“No solo es crecimiento, hay que hablar por eso de desarrollo”
La Presidenta sostuvo que bajo esa perspectiva deben considerarse también la generación de empleos bien remunerados, el acceso a la vivienda y las políticas que fortalecen los ingresos familiares, además de las cifras tradicionales sobre la evolución de la economía.
El planteamiento apunta directamente a una de las discusiones alrededor del desempeño económico de México: para Sheinbaum, una cifra de crecimiento aislada no permite conocer quiénes se benefician de la riqueza producida ni cómo se transforma la vida cotidiana de las familias.
13.5 millones salieron de la pobreza pese al golpe de la pandemia
Para sustentar su argumento, la mandataria recurrió al comportamiento económico durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador, periodo atravesado por la pandemia de Covid-19 y la consecuente caída de la actividad productiva.
Sheinbaum recordó que durante ese sexenio el crecimiento promedio del PIB fue cercano a 1%, condicionado particularmente por el desplome económico registrado durante la emergencia sanitaria, cuando la economía sufrió una contracción cercana a 8%.
Sin embargo, contrapuso ese desempeño con uno de los principales resultados sociales del periodo: 13.5 millones de personas salieron de la pobreza.
“Durante el periodo del presidente López Obrador, el PIB creció el 1%, porque, entre otras cosas, hubo un año en el que caímos al menos 8 por la pandemia…sin embargo 13.5 millones de personas salieron de la pobreza”
Para la Presidenta, ambos datos permiten observar por qué el PIB no debe convertirse en la única vara para determinar si un país avanza o retrocede. A pesar del impacto extraordinario de la pandemia sobre la producción, sostuvo, México consiguió simultáneamente reducir la pobreza y disminuir la desigualdad.
Salarios, programas e inversión: la fórmula de redistribución
Sheinbaum atribuyó estos resultados a una política económica orientada a redistribuir de manera más amplia la riqueza, con herramientas que combinan ingresos laborales, política social e inversión.
Entre ellas destacó el incremento al salario mínimo, los Programas para el Bienestar, las obras públicas y la inversión privada, elementos que, señaló, permiten que el desempeño económico se traduzca en mejores condiciones para un sector más amplio de la población.
El aumento salarial ocupa un lugar central dentro de esa estrategia. Frente a un modelo en el que el crecimiento del PIB podía coexistir con salarios bajos y una elevada concentración de la riqueza, el planteamiento de la mandataria es evaluar los resultados económicos también a partir de quién recibe los beneficios del desarrollo.
De ahí que Sheinbaum insistiera en separar dos conceptos que frecuentemente son utilizados como sinónimos: una economía puede crecer sin distribuir sus beneficios de manera equitativa, mientras el desarrollo implica mejorar las condiciones materiales de la población.
El debate económico: cuánto crece México y para quién
La Presidenta no descartó la importancia de conseguir un mayor crecimiento económico. Su planteamiento fue que ese indicador debe formar parte de una evaluación más amplia y no convertirse en el único criterio para juzgar los resultados del país.
En esa visión, producir más riqueza importa, pero también importa cómo se reparte. El desempeño de México debe observarse, sostuvo, junto con indicadores como pobreza, desigualdad, empleo, salarios, vivienda y bienestar de las familias.
La respuesta de Sheinbaum a sus críticos coloca así la discusión económica en un terreno más amplio que el comportamiento del PIB: crecimiento acompañado de distribución de la riqueza y bienestar, con la reducción de 13.5 millones de personas en situación de pobreza durante el sexenio anterior como uno de los principales resultados utilizados por la mandataria para defender ese modelo.









