- Desde Tamaulipas, la Presidenta defendió que no puede haber bienestar sin soberanía y contrastó el fortalecimiento de la salud pública con 36 años de políticas neoliberales; el nuevo hospital del IMSS Bienestar requirió mil mdp y sustituirá a uno con 90 años de servicio.
Soberanía nacional y recuperación de los derechos sociales como partes de un mismo proyecto. Con esa definición, la Presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira por Tamaulipas, donde sostuvo que México necesita conservar su capacidad de decidir sobre su propio destino para garantizar salud, educación, vivienda y bienestar, y contrapuso ese modelo con 36 años de políticas neoliberales que privilegiaron la expansión de servicios privados mientras la infraestructura pública resultaba insuficiente.
La mandataria hizo el planteamiento durante la inauguración de un nuevo hospital del IMSS Bienestar, que tendrá capacidad para brindar atención a 500 mil personas y representó una inversión de mil millones de pesos. La historia del inmueble también sirvió para marcar el contraste: el proyecto nació durante el periodo neoliberal, quedó abandonado e inconcluso y fue recuperado a partir de 2023, durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, hasta concretarse en 2026.
De elefante blanco a hospital para 500 mil personas
El director del IMSS Bienestar explicó que el hospital formó parte de las obras planeadas e iniciadas durante administraciones anteriores que posteriormente quedaron abandonadas, provocando el deterioro de la construcción existente y del equipo que ya había sido adquirido.
El inmueble terminó convertido en un “elefante blanco” hasta que en 2023 comenzó su recuperación, proceso que permitió concluirlo este año.
Ahora, la nueva infraestructura sustituirá al antiguo hospital civil que lleva aproximadamente 90 años en funcionamiento, ampliando las capacidades públicas de atención para la población de esta región tamaulipeca.
Para Sheinbaum, la conclusión de la obra representa además una expresión concreta del cambio de política respecto al periodo neoliberal, cuando, sostuvo, predominó la concepción de que lo privado funcionaba mejor que lo público.
36 años de neoliberalismo: población al alza, hospitales públicos rezagados
La Presidenta puso sobre la mesa una cifra para dimensionar ese periodo: durante 36 años de gobiernos neoliberales, afirmó, la infraestructura hospitalaria pública creció en apenas 4 mil camas, mientras aumentaban simultáneamente la población, el número de trabajadores y la incidencia de enfermedades crónicas como diabetes e hipertensión.
La consecuencia, explicó, fue una creciente saturación de los servicios públicos, mientras paralelamente avanzaban hospitales, clínicas, consultorios y laboratorios particulares.
“Creció la población, el número de trabajadores, crecieron las enfermedades crónicas, la diabetes, hipertensión, la salud de los mexicanos y como había menos hospitales. empezaron a saturar los hospitales, pero al mismo tiempo crecieron los hospitales privados particulares desde las farmacias con doctor particulares hasta los hospitales particulares, las clínicas particulares, los centros de salud particulares, los laboratorios particulares y no es que estemos en contra de que haya un servicio particular lo que creemos es que el servicio público debe fortalecernos”.
La diferencia planteada por la mandataria no pasa por desaparecer la atención privada, sino por garantizar que el Estado cuente con instituciones suficientemente fuertes para que el acceso a la salud sea un derecho y no dependa de la capacidad económica de cada familia.
La siguiente meta: un Servicio Universal de Salud
Tras la recuperación y ampliación de infraestructura, Sheinbaum colocó como segunda etapa del fortalecimiento del sistema público la construcción del Servicio Universal de Salud.
El planteamiento busca que cualquier persona pueda recibir atención en el hospital público que tenga más cerca, independientemente de si pertenece al IMSS, ISSSTE o IMSS Bienestar, eliminando las barreras institucionales que actualmente determinan dónde puede atenderse cada derechohabiente.
La meta, enfatizó la Presidenta, es avanzar hacia un sistema público de salud realmente universal, en el que la institución de afiliación deje de ser un obstáculo para recibir atención.
La inauguración en Tamaulipas se inserta precisamente en esa estrategia: recuperar infraestructura abandonada, aumentar la capacidad hospitalaria y colocar nuevamente al Estado como garante del derecho a la salud.
“No habría libertad, no habría bienestar si no hay soberanía”
Desde una entidad fronteriza, Sheinbaum vinculó finalmente la recuperación de los servicios públicos con la defensa de la soberanía nacional, al señalar que ambas forman parte de una misma concepción de gobierno.
“De las palabras que define la Cuarta Transformación es bienestar, el bienestar del pueblo. Por eso hemos luchado toda nuestra vida y así seguiremos hasta el último día de nuestras vidas, luchando por el bienestar del pueblo de México, por los derechos del pueblo de México. No habría libertad, no habría bienestar si no hay soberanía, por eso defendemos de igual manera la soberanía de México igual que el bienestar del pueblo de México”.
El mensaje sintetizó el contraste planteado durante su visita: frente a un periodo neoliberal en el que la infraestructura pública quedó rezagada mientras avanzaban los servicios privados, el proyecto de la Cuarta Transformación apuesta por recuperar la capacidad del Estado para garantizar derechos.
Con mil millones de pesos invertidos, capacidad de atención para 500 mil personas y la recuperación de una obra que permaneció inconclusa, el nuevo hospital se convirtió en Tamaulipas en el ejemplo utilizado por Sheinbaum para defender una misma ecuación política: fortalecer lo público para garantizar bienestar y preservar la soberanía para que México decida el rumbo de sus propios derechos.









