La presidenta Claudia Sheinbaum enviará este miércoles su iniciativa de reforma electoral a la Cámara de Diputados y dejó claro que, pase lo que pase en el Congreso, ella ya ganó el primer round: cumplir con lo que prometió.
“Yo estoy cumpliendo y ya depende de los diputados o el Senado si se aprueba. Esta idea de que ‘ay, la presidenta, va a ser su primera derrota’. No, no, nada que ver con eso. Para mí es una victoria porque estoy presentando una propuesta que me pidió la gente que presentará”, afirmó en su conferencia desde Palacio Nacional.
Y lanzó una definición contundente sobre el fondo del proyecto:
“Si la reforma no se aprueba, va a ser muy bueno para la democracia en México; quedará escrita para que después pueda recuperarse”.
La reforma y la ruta alterna
Sheinbaum reconoció que existe la posibilidad de un “plan b” si la iniciativa no alcanza los votos necesarios. Sin embargo, precisó que el contenido de esa alternativa se analizará después, dependiendo del curso legislativo.
El antecedente está claro: su antecesor, Andrés Manuel López Obrador, también recurrió a un plan alternativo cuando su propuesta constitucional no prosperó, optando entonces por cambios a leyes secundarias.
Qué cambia y qué no
La mandataria explicó que el objetivo central es responder a demandas ciudadanas. Entre los puntos que destacó:
- Que no haya más legisladores que no fueron votados directamente.
- Que disminuya el costo del sistema electoral.
- Que la representación proporcional se mantenga, pero sin listas cerradas definidas por dirigencias.
“Estamos llevando a que se vote también la representación proporcional. Para que no haya ninguna duda, no estamos quitando la proporción de los partidos, estamos reconociendo la diversidad política de México, solamente que ya no van a ser listas definidas por unas cuantas personas. Los que quieran tener el voto pues tienen que ir a campaña, tienen que ir a pedir el voto”, detalló.
Sin ruptura con aliados
Sheinbaum fue enfática: si no se aprueba, no habrá conflicto con los partidos aliados. La decisión quedará en manos del Legislativo y, en última instancia, en la valoración ciudadana.
“Yo estoy cumpliendo con la gente y, en todo caso, si no se aprueba, que no se apruebe y tampoco es conflicto con los partidos aliados ni con ningún partido”, sostuvo.
Tras dos días de ajustes finales, la iniciativa será enviada este miércoles. El debate comienza en el Congreso, pero el mensaje presidencial ya está fijado: si se aprueba, será muy bueno para la democracia en México; y si no, la propuesta quedará sembrada para el futuro.


