Carlos Portillo / @portillo_carlos
(29 de enero, 2014).- La tensión en Michoacán, a causa de la violencia, continúa a pesar de la intervención de las autoridades federales. Apenas hace seis días se registró un enfrentamiento entre los Caballeros Templarios y alrededor de 30 miembros de los grupos de autodefensa, en la Barranca de los Aguacates, a 15 kilómetros del municipio de Aguililla.
El conflicto inició poco antes de las 16:00 horas, y se prolongó entre tres y cuatro horas, costando la vida de Alejandro López Pinto, de 18 años, y dejando cinco heridos, en lo que presuntamente intentó ser una emboscada planeada por los Templarios, quienes abrieron fuego desde malezas y árboles.
“Primero se oyó un balazo, luego otro, después ya fue recio. Lo que yo hice fue cruzar la camioneta, abrir la puerta y tirarme al piso; dos compañeros cayeron sobre mí, heridos”, describió uno de los autodefensas. Asimismo, recordó hacer un llamado de ayuda a sus bases en Aguililla, para que también se le avisara a la Policía Federal, casi recién llegada a la región con un aproximado de 600 elementos.
Además de auxiliar a los lesionados, las fuerzas federales realizaron patrullajes en la zona, donde actualmente las autodefensas han colocado una barricada, que se mantiene vigilada también por la policía.
Según las autodefensas, la brecha donde ocurriera el enfrentamiento conduce a Capula, y posteriormente a la costa, cerca de Lázaro Cárdenas, atravesando cinco horas de camino rural.
“Ahí están todos los Templarios, siguen dominando esa zona, lo que queremos es ponerles un tapón en la costa y otro aquí en Aguililla; desgraciadamente supimos que existen más caminos que sólo ellos han de conocer”, comentó uno de los guardias civiles, encargado de realizar rondines constantes en una camioneta blindada.
Desde el 2009, la Policía Federal ya había identificado a Aguililla como centro de operaciones de la Familia Michoacana, liderada por Jesús Méndez “el Chango”; y ahora, a cargo de los Caballeros Templarios, con Servando Gómez “la Tuta” a la cabeza.
Dos integrantes de las autodefensas coincidieron que se debe a que la sierra representa una ganancia por la extracción de mineral, la tala de árboles, la siembra de marihuana, e incluso la producción de drogas sintéticas.
Luego del conflicto, el Ejército envió a 80 elementos distribuidos en doce vehículos, para inspeccionar la zona de Capula, pero regresaron sin novedad.
“Pues cómo no, si en los cerros hay vigías; ya parece que le van a saltar con el gobierno, que sólo recorre sin investigar. Ahí están las guaridas, a mí si me dan una buena arma, visión nocturna y un buen chaleco, me uno a ‘peinar’ la zona; si así con las escopetas les damos recio, imagínese con buen equipo, limpiamos la sierra en un mes”, expresó uno de los civiles armados.

