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Similares, genéricos e intercambiables

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Efectivamente: no hay una sola izquierda, hay muchas y de muchos tipos, pero no podemos caer en confusiones inocentes ya que por ningún motivo existe una izquierda genérica, similar o intercambiable, ya que esas “izquierdas” son de derecha, así tal cual. Esta ola de engaños derechistas diciéndose de izquierda no es nueva, solo falta rascarle a la historia un poco y veremos las grandes simulaciones que la derecha ha realizado en México. Porfirio Díaz, Carranza, el PRI, el hijo de Cárdenas y su fallido intento de partido, y los más absurdos que son los últimos como el señor X y el señor de las fotos casuales: Monreal.

Hay un pilar que todas las izquierdas comparten y es el bien común, por lo que cualquier tipo de apoyo a seres que pisotean el bien común va en contra de cualquier tipo de izquierda. Debemos tener muy claro que MORENA son dos cosas: el partido y el movimiento. La lógica política del manejo de un partido como MORENA tiene como inevitable otorgarle la oportunidad, con la diversidad que esto conlleva, a cualquiera que deseé participar en transformar a una sociedad desigual en una más equitativa como transición a la igualdad absoluta o por lo menos con brechas menos inauditas, pero tarde o temprano vemos quién realmente está siendo sincero y quién no. ¡Ojo!, no es lo mismo apoyar a integrar, y es aquí donde muchos confunden el apoyo de Monreal a seres oscuros con el de seres aparentemente oscuros queriendo subirse a la transformación de Morena. Hay quienes quieren verlo igual, pero generalmente en ese igual no hay similar ni intercambiable.

Todos hablamos del PRD como una causa que nos engañó a muchos pero que ya está perdido, sin embargo, quienes en él militan sí viven en lo genérico, en lo similar y en lo intercambiable y son justamente todos estos personajes los que están llevando al partido MORENA a un absoluto caos y desfiguración, solo vean a Don Porfirio que casualmente ahora ya es MC, ¿coincidencia?

México no está para neutralidades ideológicas, México no necesita un Monreal con tantos reflectores, México no está como para tanta basura ex perredista tratando de tener poder solo por tener poder. —A los peores enemigos hay que tenerlos cerca—, esto es una premisa política, pero también hay que saber patearlos cuando se necesite.

Se nos va el año, un año terrible, devastador, de cansancios profundos, de luchas constantes, de pérdidas, pero también de lucha, de enormes decisiones efectivas, de volver a empezar, de recuperación y de alientos sobrehumanos. Y con un enorme orgullo puedo decir que más allá del triunfalismo, vamos bien, muy bien, consolidando el camino, descubriendo más a los enmascarados, entendiendo que debemos reformarnos más, mucho más como sociedad y como individuos. Nuestra identidad como pueblo se está retomando y haciendo cada día más fuerte, donde podemos pensar —ya no como un sueño— en la patria grande, en la unión de los pueblos latinoamericanos integrando a los del norte gracias a la nueva conciencia de que todos estamos conectados.

Mientras escribo esto voy camino a San Cristóbal de las Casas, después de 8 largos años de no haber salido de viaje por placer, por lo cual doy gracias a la oportunidad de poder resetearme mentalmente; han sido estos dos últimos años de mucho movimiento y grandes oportunidades. Donde he tenido la gran fortuna de poder construir criterio e invitar a muchos otros a construirse; ha sido mi participación como creador en la televisión pública, uno de los más grandes honores que he tenido en mi vida; y gracias a la invitación de escribir aquí en Revolución 3.0, otro honor para mi —aunque sigo insistiendo que invitarme a tener esta columna fue un auténtico acto de valentía—, en fin, vamos a la mitad del camino y vamos bien, pero podemos ir mejor.

Este año lo terminamos en recuperación, ya hasta nuestras propias discusiones internas se notan cansadas, la oposición de derecha en una burbuja de autoexilio, la oposición de izquierda cada vez más en la derecha y nosotros, los que seguimos aquí cada vez más a la izquierda.

Vienen tiempos fuertes y de absoluta reconstrucción, viene la consolidación de un proyecto de las mayorías y eso amerita un respiro, pero sin dar un paso atrás.

Lo único qué hay que atender es a abrir bien los ojos y las orejas, a revisar pasados para entender los actos futuros y a dejar a un lado la inocencia de creer que tenemos que ser neutrales.

¡Feliz año a todas y a todos!

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