La mayoría de los métodos anticonceptivos modernos hormonales son seguros para las mujeres con VIH. Pero algunos no se recomiendan para quienes reciben antirretrovirales porque pueden alterar el tratamiento.
El dispositivo intrauterino (DIU) no se recomienda para mujeres con Sida por la debilidad de su sistema inmunológico. Los espermicidas y diafragmas no son aconsejables para mujeres seropositivas.
Un estudio de Family Health International con mujeres portadoras del virus del Sida en Ruanda, Kenia y Sudáfrica, mostró que más de la mitad no habían planificado su último embarazo.
Y cuando las mujeres se interesaban en la planificación familiar les costaba acceder a los servicios. Uno de los obstáculos fue el personal de salud: desconocían las opciones de anticonceptivos para portadoras del VIH, la mayoría sólo ofrecía preservativos masculinos, pese a que las mujeres preferían inyecciones o implantes de larga duración y muchos emitían juicios de valor sobre la vida sexual de las pacientes.
“A veces las enfermeras se olvidan de que las mujeres tienen una vida sexual activa cuando se enteran que son seropositivas”, remarcó Ngobeni-Allen.
Alrededor de 25 por ciento de las mujeres en Kenia no tienen satisfechas sus necesidades de anticonceptivos, pero esa proporción llega a 60 por ciento de las seropositivas, subrayó el médico John Ong’ech, director adjunto del Hospital Nacional Kenyatta, en entrevista con IPS/Cimacnoticias.
Las carencias en el acceso a la planificación familiar para las mujeres con VIH, quienes tienen entre seis y ocho veces más probabilidades de morir por complicaciones relacionadas con el embarazo, en comparación con las que no tienen el virus, “es una debilidad de los programas de salud”, reconoció, pese a que es más barato y más efectivo suministrar anticonceptivos que realizar el tratamiento para evitar la transmisión de madre a hijo.
ESPOSOS Y SUEGRAS
Mary Naliaka, especializada en Sida pediátrico en el Ministerio de Salud de Kenia, dijo a IPS/Cimacnoticias que la planificación familiar debe formar parte del programa de tratamiento del VIH y ofrecer una amplia variedad de anticonceptivos.
Pero el sistema de salud en África oriental y austral suele tener problemas de suministro de productos y muchas clínicas carecen de infraestructura.
“Para colocar un DIU se necesita un ambiente estéril”, indicó Ong’ech. La inyección es el método más popular porque las mujeres pueden usarlo sin decírselo al marido, añadió.
El desequilibrio en las relaciones de género y la falta de poder de negociación influyen en el uso de anticonceptivos. Naliaka apuntó que en la cultura africana “la suegra puede orquestar la disolución del matrimonio si no hay un bebé en camino”.
Dorothy Namutamba, de la Comunidad Internacional de Mujeres con VIH en África Oriental (ICWEA, por sus siglas en inglés), con sede en la capital de Uganda, dijo a IPS/Cimacnoticias que se educa a las mujeres para agradar al marido.
“Si él reclama que tengas 10 hijos, debes tenerlos, y si no puedes, buscará en otra parte”, explicó. “La mayoría de los hombres no alientan a las mujeres a que busquen servicios de planificación familiar. Es un gran problema”, remarcó.
El estigma y la violencia doméstica agravan el problema. “Las mujeres temen revelar su estatus de salud por miedo a sufrir violencia de género, lo que limita el acceso a la planificación familiar”, explicó Anthony Mbonye, comisionado de servicios de salud en Uganda, en entrevista con IPS/Cimacnoticias.
Dado el poder de decisión de los hombres respecto del embarazo, es fundamental ofrecer servicios de salud reproductiva para parejas, pero “los centros de salud están abarrotados y sin capacidad de absorber a las parejas masculinas”, se lamentó Naliaka.
La esterilización forzada de mujeres con VIH en Kenia, Malawi, Namibia, Sudáfrica y Zambia, con juicios pendientes, complicó más el tema de las necesidades y derechos reproductivos en relación con el VIH.
“Fue una vergüenza para el sector de la salud”, indicó Naliaka. Pero “a través de esos casos sonados, el sistema y el público comprendieron que estas mujeres tienen necesidades en materia de salud reproductiva similares a las de las que no tienen el virus”, añadió.
ATENCIÓN INTEGRAL
Para seguir avanzando, los especialistas recomendaron integrar el VIH, la planificación familiar, los servicios de salud infantil y materna para ahorrar tiempo a los usuarios y al personal de salud.
Siete países de África austral crearon los “centros integrales” de salud reproductiva, donde una mujer puede recibir antirretrovirales, hacerse una colposcopía, recibir asesoramiento sobre planificación familiar y lactancia; todo en una sola visita, un solo lugar, a veces hasta en una sola habitación y con un único profesional. Vincular los servicios es más rentable y eficiente, según el UNFPA.


