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Sistema carcelario en México, una gran parte de la injustica nacional #Opinión

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Proyecto Diez / @ProyectoDiez

(25 de abril, 2014).- Es bien conocido que en México se es culpable hasta que se demuestre lo contrario. Las irregularidades que ocurren en los procesos penitenciarios diariamente son sólo es una prueba más de la ineficacia del sistema de justicia mexicano. La corrupción y la impunidad son de lo más común hoy en día como lo han sido por un tiempo tan largo e indefinible como el tiempo de vida de la nación.

No hacen falta testigos, pruebas, muchas veces ni si quiera hace falta cometer un crimen para ser encarcelado y una vez tras las rejas, lo mas difícil es salir entre la infinidad de trámites y altas fianzas, pues incluso si resulta imposible demostrar la culpabilidad, no se es liberado hasta completar todos estos procesos, pues al estar en prisión, automáticamente se es despojado de la primitiva condición humana, siendo sometido a todo tipo de tortura, maltratos, discriminación, entre muchas otras cosas.

¿Es qué los que son realmente culpables de algún crimen de verdad pierden su humanidad, y por ende, sus derechos humanos más básicos? Desde hace más de dos siglos, el único objetivo de las prisiones es reintegrar a los individuos criminales a la sociedad, pero parece ser que en la actualidad se piensa en las prisiones como en las épocas más antiguas: como un centro de contención para los deshumanizados individuos, un lugar en donde no podrán hacer mas daño a la sociedad y es sólo probable que se hagan más daño a ellos mismos. Narcotráfico, hacinamiento, hambre, enfermedad, violencia y de muchas otras cosas más son testigos los muros de los 447 centros penitenciarios distribuidos alrededor de la república. En la actualidad, existe toda una red de corrupción alrededor de todo este sistema: Desde los más pobres hasta los más ricos, deben pagar (lo que puedan permitirse) cuotas para mejorar su calidad de vida en las condiciones infrahumanas que representa una prisión. Los servicios por los que se paga van desde dejar entrar una simple canasta de alimentos o artículos de higiene, hasta convertir su celda en una habitación de un hotel de 5 estrellas con toda clase de lujo incluido.

Se han conocido ya varios casos de injusticia, en la que individuos inocentes son aprehendidos injustamente y hasta torturados para que ellos mismos declaren su culpabilidad cuando esto es conveniente para algún actor poderoso del sistema, que es tan complejo y corrupto que mientras se cuente con los recursos necesarios, se puede llegar más arriba incluso de la dignidad humana.

En este lado de la moneda, tenemos a los verdaderos criminales, los que por alguna extraña e inexplicable manera para nosotros, terminan tras las rejas a pesar de sus conexiones y poder. Perfecto ejemplo es el caso de Elba Esther Gordillo. Si bien son conocidos muchos de sus crímenes, muchos otros no lo son, pero lo más extraño es el hecho de que alguien con tanta influencia en la política de este país (Incluso podía permitirse tener su propio candidato presidencial) terminara con esta suerte. Artimañas y cosas turbias pasan tan arriba que los de abajo no alcanzamos a verlo, pero si pudimos ver que su captura fue simplemente un gran montaje. Esta mujer no ha estado un solo día en lo que es la Cárcel para muchos otros. Si bien, estando tras las rejas, goza de tantos servicios y comodidades el dinero puede comprar en este país (e importar de otros).

Los padres castigan a sus hijos cuando se han portado mal, no dándoles premios y regalos, si no privándolos de algo que les guste para que aprendan la lección: Si actúas mal, habrá consecuencias. De igual manera, la finalidad de la cárcel es reformar a los individuos que han actuado en cualquier forma en contra de la sociedad y al ser también parte de esta, se deben tratar como a cualquier otro individuo, Sin distinciones, ya sean buenas o malas.

Finalmente, lo qué necesitamos para mejorar el actual sistema carcelario, es volver a la idea básica de readaptación, lograr que los individuos vuelvan a ser un elemento productivo en la sociedad, aunque para poder lograr esto, primero debemos formar a la sociedad para que después de que los presos sean liberados (asegurándonos de que realmente hayan aprendido su lección) puedan integrarse de nuevo a la sociedad sin ningún maltrato o discriminación, porque finalmente, todos somos humanos que cometen errores o que somos víctimas de los errores de otros. Sabemos que a veces, no se puede confiar al juicio de una persona, pero nosotros tenemos la misma condición humana y nada nos hace perfectos jueces del destino de muchos “pseudo-criminales” que acaban viviendo en prisiones mexicanas, cuyo único fin es removerlos parcial o permanentemente de la sociedad.

¿Te criminalizarías a ti mismo por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado como fácilmente lo haces con todos los individuos atrapados en el sistema de justicia mexicano?

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