El partido político de reciente registro Somos México enfrenta la orden del Instituto Nacional Electoral para modificar su nombre, logotipo y color institucional antes del próximo 30 de agosto. La resolución del órgano electoral obliga a la organización —cuyos fundadores impulsaron las movilizaciones de la llamada «marea rosa»— a reconfigurar su identidad oficial a menos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación dicte lo contrario.
El Consejo General del INE determinó que la denominación actual carece de neutralidad por transmitir una idea de vinculación absoluta con la nación.
Asimismo, la autoridad prohibió el uso de las siglas «MX» en su emblema para evitar confusiones sobre un presunto respaldo del Estado mexicano, y vetó el color rosa mexicano por su similitud con agrupaciones políticas de registro local. Aunque la dirigencia impugnó el acuerdo ante la Sala Superior del Tribunal Electoral, el recurso no suspende los plazos fijados por la ley comicial.
El expediente fue asignado al magistrado presidente Gilberto Bátiz, sin que se contemple una resolución inmediata.
En paralelo a la disputa legal, la cúpula partidista se manifestó abierta a una auditoría financiera externa ante los señalamientos que involucran al exgobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Appel.
El exmandatario, quien actualmente se encuentra detenido bajo acusaciones de encabezar una red de contrabando de combustible, funge como consejero de este instituto político, el cual celebró este fin de semana su primera reunión nacional.
Ante las demandas de fiscalización por la participación del exgobernador y la presunta injerencia de exfuncionarios del propio órgano electoral en la conformación del partido, los líderes de la agrupación plantearon que la revisión del origen y destino de sus recursos económicos sea conducida por una comisión independiente.









