El programa de trasplantes en instituciones federales de salud reporta un crecimiento en 2026. De acuerdo con el secretario de Salud, David Kershenobich, en lo que va del año se han realizado 80 procedimientos en centros de alta especialidad del sector.
El funcionario explicó que actualmente existe un equilibrio entre órganos provenientes de donadores vivos y aquellos obtenidos de personas fallecidas que autorizaron la donación, lo que ha permitido ampliar las posibilidades para pacientes en lista de espera. Subrayó que los avances médicos y la consolidación de capacidades hospitalarias han cambiado el pronóstico de vida de quienes reciben un trasplante, al pasar de expectativas de apenas dos años a alrededor de dos décadas en muchos casos.
Como parte de la estrategia para incrementar la efectividad, detalló que se trabaja en la integración de bases de datos con información genética y perfiles inmunológicos, así como en la construcción de un padrón de donadores que facilite encontrar compatibilidades. También se impulsa el modelo de trasplantes cruzados, mediante el cual una persona que no sea compatible con su familiar puede donar a otro paciente, mientras su ser querido recibe un órgano compatible de un tercero.

En el caso del Instituto Mexicano del Seguro Social, su director Zoé Robledo informó que en 2025 se efectuaron 3 mil 519 trasplantes, de los cuales mil 478 fueron de riñón, 63 de hígado, 28 de corazón, tres de pulmón y el resto de córneas. Destacó que estos procedimientos ya no se concentran únicamente en centros médicos nacionales, sino que también se realizan en hospitales regionales de especialidad de segundo nivel. El IMSS cuenta con 76 unidades procuradoras de órganos y 22 hospitales con capacidad para llevar a cabo las cirugías, y la meta para 2026 es aumentar en mil el número alcanzado el año previo, con énfasis en el trasplante renal.
Por su parte, Martí Batres, desde el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado, indicó que durante 2025 se realizaron 260 trasplantes, aproximadamente la mitad de ellos de córnea. Añadió que 22% de los órganos utilizados provinieron de donadores fallecidos.
Las autoridades federales coincidieron en que el fortalecimiento de la cultura de donación y la expansión de infraestructura hospitalaria son claves para continuar incrementando el número de procedimientos y mejorar la calidad de vida de quienes requieren un órgano para sobrevivir.


