- Donald Trump cae a 33%, su peor aprobación del segundo mandato, mientras 64% de estadounidenses lo desaprueba y la guerra con Irán golpea las promesas de contener la inflación y evitar conflictos prolongados, revela Reuters/Ipsos.
La aprobación de Donald Trump se desplomó hasta 33%, el registro más bajo desde que regresó a la Casa Blanca y una cifra que iguala el peor nivel alcanzado durante su primera administración. El deterioro ocurre mientras su gobierno enfrenta el costo político de los ataques contra Irán, las consecuencias económicas del conflicto y el temor ciudadano a una guerra prolongada, de acuerdo con una encuesta de Reuters/Ipsos.
Los números muestran un desgaste contundente para el republicano: 64% de los mil 166 adultos estadounidenses consultados desaprueba su desempeño. El 33% de respaldo coloca a Trump en el mismo mínimo que registró en diciembre de 2017, durante su primer periodo presidencial.
La guerra con Irán le cobra factura
Uno de los principales factores detrás del deterioro político es el conflicto con Irán, luego de que Trump ordenara ataques junto con Israel, aliado de Estados Unidos, a finales de febrero.
Las consecuencias trascendieron rápidamente el terreno militar. El conflicto paralizó una quinta parte del comercio mundial de petróleo, provocando repercusiones económicas que alcanzaron directamente a los estadounidenses y colocaron presión sobre una de las promesas centrales con las que Trump volvió al poder: mantener la inflación bajo control.
A ello se suma otra contradicción políticamente costosa. Trump había prometido evitar que Estados Unidos quedara atrapado en guerras prolongadas, pero la percepción entre sus propios ciudadanos apunta ahora en sentido contrario.
Según Reuters/Ipsos, cerca de 80% de los estadounidenses considera que el conflicto con Irán “se prolongará por un largo periodo”. La cifra retrata el tamaño del escepticismo frente al rumbo adoptado por la Casa Blanca.
Así, el presidente enfrenta simultáneamente una aprobación de apenas 33%, un rechazo de 64% y una amplia expectativa ciudadana de que la guerra continuará, un escenario que golpea directamente dos de las banderas que impulsó durante su campaña: estabilidad económica y menor involucramiento militar estadounidense en el extranjero.
Trump también frena su muro de mil 700 millones de dólares
El desgaste ocurre mientras otra de las políticas emblemáticas del republicano encontró obstáculos dentro de Estados Unidos. Su administración pausó la construcción del muro fronterizo valuado en mil 700 millones de dólares en el Parque Nacional Big Bend, al suroeste de Texas y en la frontera con México.
El proyecto enfrentó oposición bipartidista por las posibles afectaciones al paisaje y a la fauna de una zona que combina ecosistemas de desierto, río y montaña, además de albergar el conocido Cañón de Santa Elena.
Las obras habían comenzado a principios de agosto en tierras públicas, pero el proyecto provocó demandas judiciales que buscan detener su construcción. La pausa representa un freno a una de las prioridades de la agenda antimigratoria de Trump: ampliar las barreras físicas en la frontera entre Estados Unidos y México.
DEA, bajo revisión por dejar circular fentanilo
A los problemas políticos de la administración se agregó una controversia dentro del Departamento de Justicia. Su organismo interno de supervisión anunció una revisión sobre una táctica mediante la cual la Administración de Control de Drogas (DEA) habría permitido que cargamentos de fentanilo llegaran a las calles estadounidenses para fortalecer investigaciones contra traficantes.
La revisión analizará políticas gubernamentales e investigaciones que incluyeron intervenciones telefónicas, particularmente casos en los que la DEA pudo haber conocido anticipadamente entregas de fentanilo y decidió no impedirlas para evitar poner en riesgo procesos judiciales de mayor alcance.
El nuevo sondeo llega así en un momento especialmente adverso para la Casa Blanca: Trump toca el 33% de aprobación, mientras el conflicto con Irán erosiona sus promesas económicas y militares, ocho de cada diez estadounidenses anticipan una guerra prolongada y dos asuntos centrales de su agenda, el muro fronterizo y la política contra el fentanilo, abren nuevos frentes para su administración.









