(5 de septiembre, 2014).- Tecnología para espiar a líderes mundiales, ciudadanos dentro y fuera de Estados Unidos y en colaboración con otras agencias de inteligencia a través de correos electrónicos, chats de voz, fotos y redes sociales. Todo esto con la finalidad de buscar y analizar metadatos. Hacer inteligencia que le llaman.
Tiene más de un año desde que Edward Snowden, un valiente joven consultor tecnológico norteamericano, que trabajó para la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y la Agencia de Seguridad Nacional (NSA), revelara varios documentos clasificados como “Top Secret “de cómo se vigila y sobre todo, cómo se procesa la información a través de programas como PRISM, XKEyscore y MonsterMind.
Esto le valió a Snowden el calificativo de traidor y el no poder regresar a su país y volver a ver a su familia. Él sabía de las consecuencias, y aun así, lo hizo, el mundo está en deuda con él. Se arriesgó para denunciar la vigilancia que hace EEUU a otros gobiernos, ciudadanos de otros países y de los propios. Gracias a él se pudo confirmar lo que ya se hablaba acerca de la vigilancia y procesamiento de datos.
Este episodio de espionaje promovió el debate sobre la vigilancia que hacen los gobiernos a las personas, el derecho a la privacidad y otros derechos fundamentales.
En México, una investigación del periodista Silber Meza para El Universal, titulada “Cisen, con un ojo en las redes sociales”, revela como esta instancia “monitorea comentarios de ciudadanos comunes en las redes sociales, ya sea que tengan miles de seguidores o sólo un puñado.”
El Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), dependiente de la Secretaría de Gobernación mexicana, tiene como misión “producir inteligencia estratégica para la toma de decisiones, a fin de preservar la Seguridad Nacional, la Gobernabilidad y el Estado de Derecho”; y como visión, “ser el referente indispensable de inteligencia estratégica del Estado mexicano, reconocido por su capacidad de anticipación, para la toma de decisiones en materia de Seguridad Nacional”.
Para este año, el CISEN dispone de un presupuesto total de 7.537 millones de pesos (602 millones de dólares) para poner en marcha centros estratégicos de investigación destinados a ejecutar tareas de inteligencia táctica y operativa, es decir, operaciones encubiertas, espionaje y análisis de información.
Meza revela que el CISEN hace “fichas informativas” con los comentarios que se difunden en plataformas digitales.
A través del uso del acceso público de información se supo, por ejemplo, que en la primera quincena de febrero de este año se dio un seguimiento especial al tema de las autodefensas, lo que resultó en un reporte de 1.377 fojas que hace referencia a medios tradicionales y redes sociales. Además, califica los mensajes de las redes sociales según sean “positivos”, “negativos” o “neutros”.
El reporte del CISEN aporta detalles de los seguidores y publicaciones en los muros virtuales de las redes, como Twitter o Facebook, que hacen referencia al tema de Michoacán, los Caballeros Templarios y las Autodefensas. Los blogs, sitios web y sitios de reproducción de videos en línea como Youtube también fueron monitoreados y analizados.
Lo que las revelaciones de Snowden demostraron es:
-Que existe la tecnología para que los gobiernos puedan monitorear, espiar y procesar la información de las personas;
-Que muchas empresas que brindan servicios ya sea de mensajería o de redes sociales, colaboran con los gobiernos para facilitar acceso a la información de sus usuarios;
-Y que toda la información que compartes, aunque tú creas que lo haces de forma privada, puede ser susceptible a que sea accedida y difundida. El reciente caso del robo y la difusión de fotografías privadas de la actriz norteamericana Jennifer Laurence y de otras famosas desnudas es sólo una muestra de lo que se puede hacer, apenas la punta del iceberg.
Ante instancias de inteligencia, tanto de gobiernos locales como globales, poco o nada podemos hacer para evitar el espionaje o que la información que publicamos en redes sociales sea procesada y utilizada con fines de “inteligencia”.
En conclusión, aunque existen varias iniciativas, lo mejor es que la información que no quieras que se conozca o que se haga pública, no la publiques o compartas por medios digitales. Sigue recomendaciones básicas y siempre ten en mente sin caer en la paranoia, que tu gobierno y otros te están monitoreando y siguiendo la pista.


