Por Elvira Arellano
(12 de febrero, 2014).- Los republicanos ahora nos dicen que ya no van a aprobar una reforma migratoria para este año, porque les falta la confianza en el presidente Obama. ¡Bienvenidos al Club!
El senador demócrata por Nueva York Charles Schumer defendió al presidente Obama haciendo mención de su tremenda labor en haber deportado a un número record de indocumentados. Luego dijo que. a su parecer, estaría muy bien si el Congreso aprobara una reforma este año, aunque entre en efecto hasta 2016.
Es decir, el senador estaría perfectamente feliz y contento con que el gobierno siga deportando gente durante dos años más. ¡Caray! Con amigos como Schumer y Obama, ¿para qué necesitamos enemigos?
Cuando más joven, conocí la historia de un tipo muy famoso por su infidelidad a su esposa. Un día, la señora lo confrontó en medio de la calle para preguntarle a dónde iba. El hombre pidió disculpas a su esposa y le dijo con franqueza que iba rumbo a la casa de “la otra”, “porque le prometió que iba a ir con ella, y si no cumplía esa promesa, ya nadie le tendría confianza”.
Presidente Obama y demócratas, ¿a quién deben rendir cuentas? ¿Acaso no les importa que ganaron su elección con 71 por ciento del voto latino, que les el margen de victoria en distritos claves en el país entero? ¿Acaso no merecemos el respeto de que nos cumplan con lo prometido?
Obama prometió conseguir la aprobación de una reforma migratoria en los primeros 100 días de su presidencia. Prometió que iba a poner fin a la práctica inmoral de separar a los niños de sus madres y padres. Prometió renegociar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), reconociendo que tanto trabajadores norteamericanos como campesinos mexicanos estaban perdiendo sus puestos de trabajo, y que eso es uno de los motivos principales que han impulsado a tanto indocumentado de viajar al norte en búsqueda de empleos.
Prometió a los jefes de Estado de todos los países latinoamericanos que los iba a tratar respetuosamente como sus iguales, y que el gobierno estadounidense ya no iba a apoyar golpes de Estado para derrumbar a gobiernos democráticamente elegidos. Prometió hacer algo para bregar con el mercado de narcóticos en los Estados Unidos, que causa tanta violencia en América Latina. Prometió un plan de salud universal para todos, pero quedan excluidos de este plan millones de indocumentados. Sí, NOSOTROS tenemos problemas de confianza con el presidente Obama.
Ahora los republicanos de la ultraderecha han prometido votar en contra de cualquier proyecto de ley que el presidente respalde, diciendo abiertamente que su prioridad número uno es hacer ineficaz la gestión de este presidente. Pero cuando estos mismos republicanos derechistas dicen que tienen problemas de “confianza” con el presidente, él y Schumer hacen todo lo posible para apaciguarlos.
“Vamos a postergar la legalización por dos años más. Vamos a seguir deportando seres humanos a una marcha más rápida que cualquier otro presidente en la historia para que la oposición republicana nos tenga confianza”. ¡Qué absurdo!
Sr. Presidente Obama: utilice su autoridad ejecutiva, aquella autoridad que le hemos dado con nuestros votos, para ofrecer los mismos aplazamientos y permisos de trabajo que ya otorgó a los “soñadores” a sus padres y madres y los padres y las madres de los ciudadanos estadounidenses. ¡Hágalo ahora! Los republicanos dicen que no van a permitir que se apruebe una reforma migratoria este año. No hay por qué esperar más. ¡Alto a las deportaciones! ¡Otorgue los aplazamientos y permisos de trabajo a nuestra gente! Usted dispone de toda la autoridad para hacerlo. El Senado de los Estados Unidos lo apoyará. Apenas la semana pasada, usted prometió que, si el Congreso no actuaba, utilizaría sus poderes ejecutivos. ¿No le parece correcto incluir en aquella promesa a la gente que confió tanto en usted como para elegirlo una segunda vez?


