El arranque del segundo año legislativo en la Cámara de Diputados se convirtió en un juego de suspenso político. El PAN llegó con cuatro cartas sobre la mesa —Margarita Zavala, Kenia López Rabadán, Germán Martínez y Federico Döring—, pero Morena ya dejó claro que no piensa avalar ninguna de esas figuras para encabezar la Mesa Directiva.
Por ley, la presidencia le corresponde a Acción Nacional en este periodo, pero hasta ahora no hay consenso. Y sin consenso, no hay instalación de Mesa Directiva. Así de claro.
El coordinador parlamentario del PAN, Elías Lixa, confirmó que la sesión de la Junta de Coordinación Política (Jucopo) se retrasó unos minutos para intentar destrabar el tema. Mientras tanto, la moneda sigue en el aire.
Morena pone la línea
La aún vicepresidenta de la Mesa Directiva por Morena, Dolores Padierna, lanzó la advertencia:
“No habrá consenso para ser votada ninguna de estas cuatro figuras”
Y no se quedó ahí: recordó que sí respetarán la ley y entregarán la presidencia al PAN, pero con una condición innegociable: que el perfil electo sea “un nombre de quien sí respete la figura presidencial”.
El dilema azul
El PAN insiste en que sus propuestas son viables y que debe respetarse su derecho a encabezar la Mesa Directiva. Sin embargo, el choque con Morena pinta para alargarse: los blanquiazules defienden su baraja, pero desde enfrente les responden que no basta con presentar nombres “de peso” político, sino que exigen un perfil con otra clase de compromiso.
El reloj legislativo avanza y la tensión aumenta. El segundo año de la LXVI Legislatura arrancó con el choque frontal entre Morena y el PAN, y con la Mesa Directiva en el juego.


