- Diosdado Cabello subrayó que en los últimos meses, a su juicio, el pueblo venezolano ha resistido amenazas y lo seguirá haciendo con convicción.
En medio de una escalada diplomática y militar entre Caracas y Washington, el gobierno venezolano dio este sábado un paso concreto: la incorporación de 5 600 nuevos efectivos a las filas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Durante una ceremonia realizada en el complejo militar más grande de Caracas, el Diosdado Cabello —secretario general del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y ministro de Relaciones Interiores— reafirmó que el país está preparado para asumir “una gran victoria” si se concreta una intervención externa.
Cabello subrayó que en los últimos meses, a su juicio, el pueblo venezolano ha resistido amenazas y lo seguirá haciendo con convicción. Afirmó que, en ese sentido, el gobierno ha optado por transformar lo que había sido una lucha no armada en “una lucha armada”, advirtiendo que cualquier agresión no será resuelta en “48 horas, tres días o un mes”.
El acto también marcó la juramentación del contingente “Septiembre 2025” de la Guardia de Honor Presidencial (GHP) y de la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM). Desde esas estructuras, indicó Cabello, se consolida lo que llamó la fusión “policial-militar-popular”, concebida según sus palabras para defender la soberanía nacional.
El incremento de efectivos se da en un contexto en el que el gobierno estadounidense ha mantenido un despliegue naval y aéreo en el mar Caribe, calificado por Caracas como “una amenaza grave” y como parte de supuestas operaciones para promover un cambio de régimen.
Según los oficiales que presidieron la ceremonia, muchos jóvenes se presentaron voluntarios en los últimos días, motivados por lo que describieron como un llamado patrio frente a lo que califican de “imperialismo” transnacional.
Analistas internacionales advierten que, desde una perspectiva militar convencional, la FANB carece de capacidades comparables a las de Estados Unidos, especialmente en términos de equipamiento, entrenamiento y dominio naval. En ese sentido, destacan que el potencial foco del régimen venezolano sería una guerra asimétrica —que podría implicar resistencia prolongada o estrategias de saturación — más que un enfrentamiento directo.


