(12 de abril, 2014).- Según el último informe del grupo intergubernamental de expertos sobre el cambio climático, publicado el pasado lunes a través de la ONU, el cambio climático es un fenómeno que llegó para quedarse, por lo que pensar en mitigación y adaptación es una cuestión a reconsiderar pues debido a la larga vida atmosférica de algunos de los principales gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el cambio climático no es una proyección a futuro, sino una realidad.
Entre los efectos que ya son visibles y los que se proyectan, destaca que la economía mundial puede llegar a tener pérdidas de hasta el dos por ciento del PIB, en donde la producción de alimentos sería de las más afectada, pues el rendimiento de las cosechas se reduciría hasta en un dos por ciento cada diez años hasta el 2100, en contraparte con un aumento de la demanda de alimentos de hasta catorce por ciento en 2050.
En este escenario las poblaciones más pobres son las que más sufrirán las consecuencias del cambio climático, pues son las más vulnerables ante desastres que no pueden enfrentar, y sobre todo, corren el riesgo de padecer hambrunas pues tienen una débil seguridad alimentaria.
Si la temperatura del planeta llegar a aumentar cuatro grados centígrados, esto haría que la probabilidad de impactos climáticos graves y no reversibles sea mayor, como las inundaciones de ciudades y el estrés hídrico provocado por las sequías constantes.


