Fotos: Xinhua
(01 de febrero, 2014).- El Salvador dolarizó su economía en el 2001, durante la presidencia de Francisco Flores del partido Alianza Republicana Nacionalista (Arena), ahora investigado por actos de corrupción. El cambio de moneda se llevó a cabo en una época de un neoliberalismo feroz que llegó al país centroamericano junto con prácticas privatizadoras y de libre comercio, todo ello con el objetivo de iniciar un “verdadero” desarrollo en el país.
Sin embargo, algo palpable desde nuestra llegada a El Salvador es la carestía de los productos y servicios, en un país donde más del 50 por ciento de la población vive en la pobreza.
El salario mínimo que, entre los diferentes sectores de trabajadores –industria, maquila, textil, agrícola etcétera–, fluctúa entre los 100 y 220 dólares mensuales es muy reducido si se considera que los salvadoreños tienen que gastar en una canasta básica mensual aproximadamente 200 dólares.
Esta situación ha generado un verdadero boom en la economía informal, que ya representa casi el 70 por ciento del total de la vida económica en el país. No puede ser de otra forma, pues en los últimos 13 años el proceso cambiario ha reducido drásticamente la capacidad adquisitiva de la mayoría de las familias salvadoreñas.
Andrea Velasco, periodista en San Salvador, comentó que el cambio del colón –moneda que existía antes de la dolarización– al dólar los afectó bastante porque “mientras los sueldos se siguen percibiendo a través de colones, los alimentos se adquieren a través de dólares”.
La percepción del fenómeno cambiario es muy similar en la mayoría de los ciudadanos salvadoreños, fenómeno que junto con la fuerte tasa de desempleo y los salarios caídos, han agravado la crisis económica y social, acrecentando la pobreza y empujando a la migración en El Salvador.
Antes de la dolarización, El Salvador venía registrando importantes tasas de crecimiento, al punto que muchos economistas se atrevían a denominarlo “el tigre de Centroamérica”.
Ahora ese “tigre” se encuentra muy lastimado. Como indica el economista Roberto Cañas, uno de los firmantes de los acuerdos de paz por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), la dolarización en El Salvador “es una camisa de fuerza que obstaculiza el crecimiento económico, hace más caro producir en el país, no atrae inversiones, no da margen de maniobra para enfrentar los impactos de la crisis internacional y es uno de los varios candados del modelo ‘remesero’ dependiente en el que vivimos”.
El dólar no ha contribuido a la reactivación de la economía, no incrementó la inversión extranjera, ni hay más empleo, ni mejor integración comercial – Roberto Cañas.
Desdolarizar el país es una de las acciones más anheladas por muchos ciudadanos salvadoreños y uno de los más grandes desafíos para el próximo presidente en El Salvador. Hasta el momento, ninguno de los candidatos presidenciales con mayor oportunidad de ganar las próximas elecciones, que son Salvador Sánchez Cerén por el FMLN y Norman Quijano por Arena, han dado visos de que esta posibilidad aparezca en sus agendas.




