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En la cara de la madre de Mike Brown pude ver que esta batalla se había perdido: Elvira Arellano

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Elvira Arellano / Colaborador

(29 de agosto, 2014).- Cuando vi en Missouri la cara de la madre de Mike Brown en el funeral el lunes pasado, vi una cara como las que he visto con demasiada frecuencia.

Es la cara que he visto de las madres centroamericanas que buscaban sus hijos e hijas que han “desaparecido” durante sus viajes hacia el norte.

Es la misma cara que vi durante el fin de semana en Waukegan, Illinois cuando tuvimos una reunión con familias con el fin de obtener el servicio de abogados para representar los niños detenidos en la frontera. Como habíamos pensado, la mayoría de estos niños tienen parientes en los Estados Unidos. Los padres y las madres han estado trabajando y enviando dinero para queotros cuiden de sus hijos, hasta el momento en que finalmente decidieron que la situación en Honduras, El Salvador o Guatemala ya era demasiado peligroso para permanecer.  Entonces los padres y las madres hicieron arreglos con amigos para llevar los niños a la frontera.  Actualmente estas madres y estos padres se están presentando para recoger a sus hijos de los centros de detención.

Hablé con los niños algunos de los cuales apenas han cumplido 2 o 3 años de edad.  También hablé con sus madres.  Muchas de ellas no tienen documentos y no obstante, recogieron a sus hijos sabiendo perfectamente bien que era posible que Inmigración las pueda arrestar y deportar.

Si el Presidente Obama cumple con su promesa de emitir órdenes ejecutivas en septiembre, algunas de estas madres y estos padres podrán calificar para un estatus legal temporal como él quetienen los “Soñadores”.  Esto les proveerá una situación de seguridad legal para que puedan rescatar a sus hijos de los abusos que ocurren en los centros de detención.

La Familia Latina ha declarado que septiembre debe considerarse el “Mes de Libertad del Miedo”. Esperamos unir a la gente de las comunidades afronorteamericanas y latinas que viven  con el miedo de que  sus hijos acaben abatidos por la policía, con la gente de nuestras comunidades inmigrantes que viven con el temor de que sus hijos y cónyuges sean deportados.

El miedo que experimenta una madre no para nunca.  En la noche nos levantamos cuando nuestros bebes tosen para asegurarnos que van a sobrevivir hasta la mañana. Los vigilamos cuando son chiquitos y por primera vez cruzan la calle.  Actualmente vigilamos cuando salen de la casa rumbo a la escuela o a una fiesta el viernes por la tarde, preocupadas que tal vez no van a regresar. Vivimos en una batalla constante con el miedo.

En la cara de la madre de Mike Brown pude ver la resignación que esta batalla se había perdido, que le habían quitado a su hijo, de que sus peores temores se habían realizado.  Pero también vi la cara de valentía y determinación que desde ahora nuestros hijos no deben vivir atemorizados, que ya no nos van a quitar nuestros hijos.

Ruego que esta nación escuche a sus madres.

 

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