En Metlatónoc, municipio de la sierra de Guerrero, las padres de familia pueden ‘vender’ a sus hijas por 180 mil pesos, debido a una práctica que sus pobladores califican de ‘tradicional’.
De acuerdo con información del El Universal, ese es el segundo municipio con el índice de desarrollo humano más bajo de América Latina, incluso por debajo de los países que integran el África Subsahariana. Mientras que a nivel nacional ocupa el quinceavo lugar entre los más pobres, según el Coneval.
En los últimos 17 años, por lo menos unas 300 mujeres han sido obligadas a casarse, sin poder decidir si quieren o no hacer vida en pareja y con quién, informó el Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan.
“Si es mayor se dice ‘que no la quieren para puta’” dice el comisario de Yuvi’ nani, Melitón Hernández. “Es una vieja práctica que no podemos erradicar, aunque la ley dice que la práctica se configura como un delito, específicamente de trata de personas”, declaró el asesor del síndico de Metlatónoc, el abogado Serafín Nava Ortiz.
De acuerdo a un caso seguido por Tlachinollan, Juan Francisco compró a una joven a un hombre que la había raptado y abusado sexualmente de ella desde hace medio año. Luego que Juan comprara a Flora, la puso a trabajar. Ella estuvo secuestrada cerca de nueve meses hasta que sus padres dieron con su paradero y denunciaron el caso, señala.
Es el centro de derechos humanos el que ha mediado en las mayoría de estos casos en una problemática que lo único que tienen de usos y costumbre es el nombre “dote” pero que encubre el abandono de las autoridades en muchos aspectos: violencia de género, sin informó.


