“No creen en México”: Sheinbaum exhibe a gobiernos neoliberales y reivindica talento de científicos mexicanos

  • La Presidenta Claudia Sheinbaum acusa que los gobiernos neoliberales relegaron a científicos y trabajadores mexicanos bajo la idea de que el país sólo podía ofrecer “mano de obra barata”; con proyectos como Olinia, sostiene que México tiene talento y capacidad para desarrollar tecnología propia.

Durante años, México tuvo científicos, trabajadores y capacidad para desarrollar tecnología propia, pero faltó una pieza fundamental: un gobierno dispuesto a creer e invertir en ellos. La presidenta Claudia Sheinbaum responsabilizó a las administraciones neoliberales de haber subordinado el desarrollo nacional al mercado y reducir las posibilidades del país a una idea que cuestionó frontalmente: que México sólo podía competir ofreciendo “mano de obra barata”.

La mandataria hizo el señalamiento durante la presentación del vehículo de carga Olinia, desarrollado en México por talento mexicano, al ser cuestionada sobre las razones por las que durante el periodo neoliberal no prosperaron proyectos nacionales de desarrollo tecnológico. Su respuesta apuntó a una diferencia de fondo entre modelos económicos: apostar únicamente por comprar lo que produzca el mercado internacional o construir capacidades científicas, industriales y tecnológicas propias.

Sheinbaum: el neoliberalismo dejó de creer en el desarrollo propio

Sheinbaum explicó que durante aquel periodo el mercado fue colocado en el centro de las decisiones económicas, incluso por encima de conceptos como soberanía energética, soberanía nacional y desarrollo industrial.

“El periodo neoliberal, el mercado era quien definía todo, aquí no tendría porque haber refinerías mientras la gasolina la pudiéramos comprar lo más barato posible. Lo cual implicaba que el concepto de soberanía energética y soberanía nacional no tenía sentido”.

La Presidenta recordó incluso que un secretario de Estado de los gobiernos neoliberales llegó a sostener que México no debía contar con una política industrial, postura que, afirmó, reflejaba una concepción mucho más profunda sobre las capacidades nacionales.

“Es la mayor decisión de que México no puede, de no creer en México y creer en el mercado y la globalización y no creer en el desarrollo propio”.

Frente a ese modelo, Sheinbaum sostuvo que actualmente la estrategia busca incrementar la producción nacional, atraer inversión extranjera y, al mismo tiempo, fortalecer la inversión mexicana, con el objetivo de que el país no dependa exclusivamente de tecnología y bienes desarrollados en el exterior.

“Nosotros sí creemos que puede haber desarrollo propio”.

De “mano de obra barata” a talento mexicano altamente calificado

La crítica presidencial fue más allá de las decisiones económicas. Sheinbaum cuestionó que durante décadas se construyera una visión de México en la que el principal atractivo del país frente al mundo eran los bajos costos laborales, mientras quedaban relegadas la creatividad, la preparación y la capacidad científica y tecnológica de los mexicanos.

La Presidenta sostuvo que esa concepción terminó por limitar oportunidades y financiamiento para proyectos desarrollados dentro del país, pese a contar con científicos, ingenieros y trabajadores capaces de competir a escala internacional.

“En el fondo es creer en México, creer en las y los mexicanos, fueron demasiados años, demasiados presidentes que estaban contentos con decir que México lo que podía ofrecer es mano de obra barata. Y hoy la verdad es que las grandes automotrices nos dicen que la mejor mano de obra calificada que hay es la mexicana y también los trabajadores mexicanos”.

Para Sheinbaum, el reconocimiento internacional que actualmente recibe la fuerza laboral mexicana contradice aquella visión. La diferencia, planteó, está en pasar de considerar al país únicamente como una plataforma de manufactura de bajo costo a impulsarlo como generador de conocimiento, tecnología e innovación.

Olinia, la apuesta por tecnología hecha en México

En ese contexto, el desarrollo de Olinia fue utilizado por la mandataria como muestra de la apuesta por convertir conocimiento científico mexicano en proyectos tecnológicos concretos, acompañados por oportunidades y financiamiento público.

La estrategia, explicó, no plantea cerrar México a la inversión extranjera, sino combinarla con producción nacional, inversión mexicana y desarrollo tecnológico propio, aprovechando las capacidades construidas por trabajadores, científicos e ingenieros del país.

El contraste que trazó Sheinbaum fue directo: frente a los gobiernos que, aseguró, “no creían en México” y asumían que su principal ventaja era la “mano de obra barata”, el objetivo actual es colocar el conocimiento científico, la innovación y el talento mexicano dentro de la estrategia de desarrollo nacional.

Con proyectos como Olinia, la apuesta es que ese talento no permanezca únicamente en laboratorios o universidades, sino que encuentre financiamiento, oportunidades y una ruta para convertirse en tecnología desarrollada y producida en México.

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