- Roberto Velasco respondió desde las propias páginas de The Wall Street Journal a la columnista Mary Anastasia O’Grady: sostuvo que los hechos contradicen la acusación de censura y afirmó que México vive su momento “más libre y democrático”.
La acusación contra el Gobierno de México apareció en The Wall Street Journal y la respuesta llegó desde las páginas del mismo diario estadounidense. “La prensa en México sigue siendo libre con Sheinbaum”, sostuvo Roberto Velasco Álvarez, al rechazar los señalamientos de la columnista Mary Anastasia O’Grady sobre un supuesto intento de la administración de Claudia Sheinbaum por silenciar a los medios de comunicación.
En una carta publicada este jueves por el WSJ, Velasco llevó la discusión del terreno de las acusaciones al de los hechos: medios abiertamente críticos mantienen sus concesiones, periodistas continúan cuestionando al Gobierno y académicos opositores publican libremente sus posiciones. Su argumento central fue que la existencia de voces críticas contradice la idea de una prensa sometida por el Estado mexicano.
Velasco responde al WSJ: “los hechos contradicen su afirmación”
La controversia comenzó con la columna de O’Grady publicada el 17 de agosto, titulada “Sheinbaum Moves to Gag Mexico’s Media”, en la que afirmó que los lineamientos para la protección de los derechos de las audiencias que emitirá la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) podrían convertir a una institución gubernamental en un supuesto “árbitro de la verdad” y abrir la puerta a la censura.
Velasco rechazó esa interpretación y respondió con una premisa directa: la existencia o no de censura debe probarse con evidencia, no con afirmaciones políticas.
“A pesar de lo que sostiene Mary O’Grady, la prensa de México no está silenciada”.
Y añadió:
“Determinar si un gobierno está censurando a su prensa no es una cuestión de retórica. Es una cuestión de evidencia, y los hechos contradicen su afirmación”.
Como ejemplo, el funcionario mexicano señaló que una de las dos cadenas de televisión más grandes del país mantiene una línea editorial abiertamente crítica hacia el Gobierno, pero conserva intacta su concesión y sus periodistas continúan expresando públicamente sus posiciones.
También recordó que los académicos utilizados por O’Grady para respaldar sus argumentos publican libremente en México, incluso dentro de una revista cuya línea editorial ha sido crítica de la administración federal.
De un partido dominante a una Presidenta que responde diariamente
Velasco contrapuso además la situación actual con el sistema político que dominó México durante buena parte del siglo XX, cuando un solo partido concentró el poder político y los periodistas tenían un acceso mucho más limitado a la Presidencia.
“Durante la mayor parte de un siglo, un solo partido controló el espectro radioeléctrico y gobernó para unos cuantos, mientras que los periodistas rara vez tenían acceso al presidente”.
Frente a ese pasado, destacó que Sheinbaum comparece frente a periodistas cada día hábil durante sus conferencias matutinas, donde recibe preguntas sobre las decisiones, controversias y políticas de su administración.
“Hoy, la presidenta Claudia Sheinbaum responde a la prensa todos los días hábiles y dedica sus fines de semana a recorrer México, escuchando —y trabajando— para la gente”.
Para Velasco, esa diferencia forma parte de un escenario en el que México vive el momento más libre y democrático de su historia, con una discusión pública en la que conviven medios favorables, críticos y abiertamente opositores al Gobierno.
Derechos de las audiencias no crean un “árbitro de la verdad”
El funcionario mexicano también respondió directamente al punto central de la columna del WSJ: los nuevos lineamientos sobre derechos de las audiencias.
“Los lineamientos que cita la señora O’Grady no crean ningún árbitro de la verdad. El espectro radioeléctrico de México es un bien público, concesionado a particulares”.
Velasco explicó que los derechos corresponden a radioescuchas y televidentes y que su cumplimiento recae inicialmente en un defensor de las audiencias designado por cada cadena, además de precisar que el marco no se extiende a la prensa escrita.
“Los derechos de las audiencias corresponden a los radioescuchas y televidentes; su cumplimiento recae, en primera instancia, en un defensor de las audiencias designado por cada cadena, y no se extienden a la prensa escrita”.
Recordó además que el marco fue legislado por el Congreso mexicano y que la Suprema Corte determinó la precedencia de los derechos de las audiencias frente a los intereses comerciales de los concesionarios.
La consulta pública del proyecto de lineamientos de la CRT permanece abierta del 27 de julio al 21 de agosto, periodo en el que pueden discutirse sus alcances antes de la emisión definitiva.
“Diferimos de la señora O’Grady”
Velasco no negó la existencia del debate alrededor de las reformas mexicanas. Por el contrario, reconoció que la discusión es legítima y continúa abierta, pero estableció una diferencia entre cuestionar una política pública y afirmar que existe censura sin presentar evidencia que sostenga esa conclusión.
Y cerró su respuesta defendiendo precisamente el derecho de O’Grady a publicar una columna crítica contra el Gobierno mexicano, incluso cuando éste rechaza frontalmente sus argumentos.
“Diferimos de la señora O’Grady. Sin embargo, defendemos su libertad de publicar con la misma firmeza con la que la defendemos en México: para quienes están de acuerdo con nosotros y, más importante aún, para quienes no lo están”.
La respuesta mexicana quedó así publicada en el mismo diario que alojó la acusación original: Velasco rechazó que la prensa esté silenciada bajo el Gobierno de Sheinbaum y sostuvo que medios, periodistas y académicos críticos continúan ejerciendo libremente su derecho a cuestionar al poder, incluida la propia autora de la columna que detonó la controversia.









