Calderón y el fracaso de la partidocracia

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Hace unos días el Instituto Nacional Electoral (INE) negó el registro a la asociación civil México Libre como partido político, encabezada por el expresidente Felipe Calderón y la exprimera dama Margarita Zavala, quienes buscaban volver a competir en un proceso electoral para obtener algunas curules en la Cámara de Diputados federal, lo que evidenció el fracaso de la partidocracia.

El intento de Calderón por volver a la vida política con un partido se desvaneció por las irregularidades que detectó el INE sobre la recaudación de las firmas electrónicas ciudadanas, que, previamente, el mismo organismo electoral había advertido por la falsedad en las mismas, no obstante, el partido del ex panista no tomó en cuenta esos señalamientos y finalmente fue desechada.

Aunque la pareja Calderón-Zavala presentó una impugnación ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), la legitimidad política de Calderón está por los suelos, ya que su exsecretario de Seguridad Pública y ex colaborador cercano, Genaro García Luna, es procesado en Estados Unidos por recibir sobornos millonarios del Cártel de Sinaloa durante su gestión.

Cuestionar el gobierno de López Obrador carece de un peso moral ante la opinión pública, pues los ciudadanos recuerdan que en la gestión de Calderón los resultados en materia de combate a la corrupción fueron escasos, pues las investigaciones judiciales norteamericanas demuestran que el Cártel de Sinaloa operó con total impunidad en su mandato y la fallida “guerra contra el narco” sólo debilitó a las organizaciones criminales rivales de la misma, es decir, el Estado al servicio del Narco Estado.

Calderón desea convertirse en un contrapeso significativo contra el gobierno de López Obrador, pero sus esfuerzos han sido vanos, las investigaciones contra García Luna y las acusaciones del ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya, en su contra por sobornos para Odebrecht lo colocan en un lugar de desventaja para que sus mensajes cobren resonancia en la opinión pública.

No es extraño que tras la resolución del INE, hubo más comentarios festejando la negativa a México Libre que de inconformidad, pues la mayor parte de la ciudadanía celebró que la ex familia presidencial no vuelva a vivir del erario por medio de la conformación de un partido político.

Si Calderón hubiera mantenido un perfil bajo como Enrique Peña Nieto, los ataques públicos mediáticos hubieran sido menores, pero decidió colocarse como el opositor al régimen actual, razón por la cual es recordado por la opinión pública por los desaciertos en su gestión.

Pese a la decisión del INE, es probable que Calderón busque otra alternativa para posicionarse en la escena política nacional, pues desea a toda costa convertirse en la imagen más visible de la oposición, pero esa figura tendrá que provenir de otro perfil no de los políticos del pasado que permitieron la corrupción y mantuvieron los niveles de desigualdad y marginación.

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