La frontera de la cooperación estuvo a punto de romperse. De acuerdo con un reportaje del Washington Post, funcionarios de la DEA propusieron lanzar ataques militares en territorio mexicano, dirigidos contra laboratorios de droga y jefes de cárteles, después de que varias organizaciones criminales fueron catalogadas como terroristas extranjeras.
La idea levantó alarmas en Washington: implicaba operaciones letales al estilo antiterrorista. Sin embargo, la Casa Blanca y el Pentágono bloquearon la iniciativa, al considerar que abrir un frente armado en México sería un movimiento demasiado polémico y riesgoso para la relación bilateral.
“Defender a los estadounidenses primero”
Entre los impulsores de la propuesta estaba Derek Maltz, exadministrador interino de la DEA, quien no dudó en defender públicamente el plan:
“Estoy totalmente a favor de atacar los laboratorios de producción y a los líderes de control de comando en México”, aseguró.
Maltz sostuvo que los cárteles han matado a más estadounidenses que cualquier otra organización terrorista en la historia de Estados Unidos, y que su visión incluía coordinarse con México, aunque subrayó que
“Estados Unidos tiene que defender a los estadounidenses primero”.
La sombra militar sobre la región
Aunque las propuestas contra cárteles mexicanos no se ejecutaron, el Washington Post apunta que la estrategia estadounidense sí ha mostrado señales de endurecimiento en el Caribe. Recientes ataques contra barcos narcotraficantes venezolanos revelan que la administración estadounidense está dispuesta a emplear fuerza letal en operaciones antidrogas.
De hecho, el Pentágono reforzó sus fuerzas en Puerto Rico, previendo escenarios de confrontación directa en la zona.
Un plan que no prosperó, pero dejó huella
La revelación exhibe hasta qué punto llegó el debate en Washington: de la narrativa de la cooperación antinarcóticos a la posibilidad de intervenciones militares en México, frenadas en último momento por la propia Casa Blanca.
Mientras tanto, el tema abre interrogantes sobre cómo Estados Unidos continuará lidiando con la violencia trasnacional, jugando con provocaciones, justificando con los cárteles y rozando la línea de un conflicto armado con países latinoamericanos.


