Las declaraciones emitidas este lunes en la Mañanera del Pueblo colocaron nuevamente al centro de la discusión el conflicto diplomático con Perú. La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo alertó que un eventual ingreso del gobierno peruano a la Embajada de México en Lima para detener a la ex primera ministra Betssy Chávez, asilada en esa sede, significaría “violar todas las leyes internacionales” y constituiría un hecho de enorme gravedad.
La mandataria respondió así después de que el presidente interino de Perú, José Jerí, declarara que no descartaba una acción directa dentro de la legación mexicana, algo que evocó inmediatamente lo ocurrido meses atrás con la embajada en Ecuador.
“Estaría fuera de toda norma”: Sheinbaum fija postura
Sheinbaum fue enfática al señalar que un asalto a la representación diplomática no solo vulneraría la soberanía mexicana, sino que transgrediría principios básicos del derecho internacional.
“Violaría todas las leyes internacionales […] Una intervención en la embajada, pues estaría fuera de toda norma”.
Afirmó la mandataria federal durante la conferencia matutina, al ser cuestionada sobre la advertencia del mandatario peruano.
Explicó que México ha actuado conforme al marco legal aplicable y que el asilo otorgado a Betssy Chávez está totalmente sustentado en tratados y convenciones internacionales:
“El derecho de asilo de esta mujer es el derecho de asilo reconocido por las leyes internacionales de derechos humanos. Es un derecho de asilo dentro del marco de las relaciones internacionales y sus leyes, y la vulneración sería muy grave.”
El asilo, un derecho reconocido y protegido
La Presidenta recordó que el asilo político es una figura histórica y ampliamente respaldada en instrumentos multilaterales. Subrayó que su respeto es clave para mantener la estabilidad internacional y evitar que los conflictos políticos internos deriven en persecuciones arbitrarias o actos de fuerza entre naciones.
“Podemos tener diferencias, pero siempre en el marco de la ley internacional”.
Así lo puntualizó la presidenta, marcando distancia respecto a cualquier intento de justificar una incursión a territorio diplomático.
Sheinbaum también retomó el antecedente de Ecuador, reiterando que aquel caso representó una transgresión abierta a normas universales que protegen la inviolabilidad de las sedes diplomáticas.
Un conflicto que exige diálogo, no rupturas
La mandataria federal insistió en que la vía para resolver cualquier desacuerdo es la comunicación diplomática:
“El diálogo siempre es lo mejor, siempre se pueden tener diferencias y se opina.”
Recordó que fue el propio gobierno peruano quien optó por romper relaciones con México, aunque, añadió, ello no justifica en absoluto una intervención contra la embajada mexicana ni limita el amparo internacional del que goza la ex primera ministra.
La advertencia final
Ante la pregunta expresa sobre si México contempla un escenario de riesgo, Sheinbaum respondió con claridad: toda acción contra la embajada sería, por definición, una irregularidad internacional, motivo por el cual descartó que pueda aceptarse como una medida legítima.
La posición de México queda así delimitada: el asilo está reconocido, protegido y vigente, y cualquier intento de interrumpirlo o violentarlo por la fuerza “estaría fuera de toda norma” y contravendría los pilares del derecho internacional.


