Antonio Jiménez y Emmanuel Boylan / @hvioleta3_0 @Nano3_0
Durante estos últimos cuatro días, los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), ha realizado la compactación y reorganización de sus campamentos; pero no han cedido ante las presiones del Gobierno del Distrito Federal (GDF) para liberar por completo las vialidades que ocupan y solamente quedarse en la Plaza de la República.
En una visita que hizo REVOLUCIÓN TRESPUNTOCERO al plantón magisterial, observó la imposibilidad de la idea planteada por el GDF de compactar en su totalidad los campamentos magisteriales en la Plaza de la República pues es un espacio muy reducido.
Durante el recorrido se vio que no hay afectaciones comerciales a los alrededores de la Plaza de la República y que es posible acceder a los diversos cafés, restaurantes, tiendas de autoservicio y oficinas privadas y gubernamentales. Hay una gran afluencia de personas; incluidos docentes, que consumen alimentos o compran productos en esos espacios.
Con respecto a la propuesta del GDF de despejar las vialidades aledañas, los maestros creen que es una propuesta imprudente ya que podría ocasionar algunos accidentes a causa de las complejas vialidades, empezando por las del Metrobús, que están alrededor del Monumento a la Revolución.
A diferencia de la idea transmitida por televisión y prensa escrita de los medios hegemónicos de comunicación, de que los maestros incumplieron un acuerdo y que el GDF debería retirarlos, los docentes una vez más han dado una clase de civismo -reivindicando el derecho de manifestación y manteniendo las calles abiertas, políticamente, para los ciudadanos-, al aceptar la reorganización, pero no al levantamiento del plantón, ni al ultimátum del secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, Jesús Rodríguez Almeida.
Ya que continuarán arribando más educadores de diferentes latitudes del país, el GDF -gobierno de izquierda “humanista, democrático y unido al pueblo”-, tendrá que tomar una decisión: respetar el derecho a la manifestación, continuando con el diálogo político inteligente con los maestros –una vía difícil-, o asumir la postura policial burda y hueca –vía fácil-, que poco a poco se va consolidando en la capital del país y que se caracteriza por la represión, criminalización y el hostigamiento hacia los movimientos sociales.


