(06 de marzo, 2014).- 69 minutos: su nombre es Rebeca Eunice Pérez. Morena, habla lenta y emotiva, sencilla, también se gana la vida haciendo tortillas en una pequeña comunidad de Guatemala. En el 2007 su hermana Adela fue asesinada a manos de su esposo, quien en estos momentos es buscado por la justicia, a razón del homicidio. Cuando fue muerta, dejó una pequeña hija que actualmente tiene once años.
Quizás podría ser un caso cualquiera de feminicidio. Una mujer tres metros bajo tierra y un hombre en la calle, caminando entre filas de gente que lo ignora.
Pero este caso, que se reproduce incesantemente en América Latina y, a la cercanía, también en México, fue distinto: Rebeca hizo de la voz su arma y lanzó una campaña para prevenir la violencia de género en su país, con el apoyo de varios grupos activistas desde distintas latitudes del continente.
Rebeca Eunice Pérez también es la protagonista del documental Justicia para mi hermana, de la directora Kimberly Rivera, que ayer se presentó por primera vez en la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF). Un documental que, desde el inicio, establece paralelismos con la situación en México.
De acuerdo a María Luisa Estrada, coordinadora ejecutiva del Observatorio Ciudadano Nacional contra el Feminicidio, en México, cada día se producen cerca de 6.4 asesinatos por día, de los cuales, la mayoría quedan irresueltos.
En parte, la injusticia que hace unos años golpeó a Rebeca se debe a que las autoridades sólo reconocen el 10 por ciento de estos asesinatos sistemáticos.
En conferencia de prensa, donde se anunció el lanzamiento en México del documental y la campaña Justicia para mi hermana, Estrada indicó que pese a todos los mecanismos que se han creado en los últimos años para combatir la violencia en contra de las mujeres, entre ellos leyes e instituciones, falta “voluntad política” para reconocer los feminicidios.
Dentro de las repercusiones que ha tenido el largometraje, se han generado acciones paralelas, las cuales consisten en capacitar a líderes, realizar talleres de prevención en comunidades y difundir campañas a través de mensajes de texto, en conjunto con Freedom Connect. A la fecha, estas iniciativas ya se generan en Los Ángeles, California, así como en distintas ciudades de EE.UU. y otros países latinoamericanos.
Ahora, la CDHDF, a dos años de haber sido publicado el filme, se suma a las repercusiones de éste, mismo que recientemente fue seleccionado para el Festival Ícaro de Guatemala, ganó dos premios del Hispanic Scholarship Found, y uno más del Princess Grace Award. Entre las colaboraciones destaca la voz de Kate del Castillo, quien narró varios fragmentos.


