Paloma Montes / @RHashtag
México, DF.- La pesadilla inició con el primer diagnóstico: “Podrías tener cáncer, las lesiones causadas por el Virus del Papiloma Humano (VPH) están muy avanzadas”. Tras escuchar a su ginecólogo, Sara abandonó el hospital con la ilusión de que una segunda opinión la librara del peligro.
Este caso –cuyo documento obtuvo Hashtag, en el cual se solicitó anonimato– ilustra una problemática de salud que ha sido mortífera en los últimos años, conocido médicamente como cáncer cervicouterino (Cacou).
Para la paciente, la elección del médico fue difícil, pues no conocía a ninguno. Entonces recurrió a internet donde encontró la dirección de varias clínicas especializadas en el tratamiento del VPH, sin embargo, la estudiante de 22 años buscaba la mejor opción entre tantos vertidos en la red.
Sara, asustada por los reportes, no quería ser parte de las 3 mil mujeres que cada año mueren a causa del Cacou en México, según cifras oficiales
Tras varios días de búsqueda, decidió acudir a la Clínica de Colposcopía “Fundación Cruz Talonia”, ubicada en el Eje 6 Sur Playa Pie de la Cuesta 18, colonia Zacahuitzco, Distrito Federal. Allí diariamente cientos de mujeres confundidas y desinformadas se realizan una revisión ginecológica a precios muy accesibles.
Al llegar al consultorio le pidieron cambiarse el pantalón por una falda (como también lo indica la página del portal), de esa manera se agilizaría el proceso de revisión de las pacientes. Cuando su turno llegó, una doctora le realizó la colposcopia.
Cuando finalizó el examen médico, que escasamente duró dos minutos, la doctora había llegado a un diagnóstico: Sara tenía una úlcera en cuello del útero, por lo cual debían realizarle una cirugía láser. El costo de la operación era de 300 pesos.
Confundida por la rapidez del chequeo y el trato impersonal, Sara decidió buscar una tercera opinión. Eligió acudir al Instituto Nacional de Cancerología (Inca), donde es requisito indispensable presentar un informe de biopsia –este proceso consiste en extraer o extirpar una pequeña porción de tejido para examinarlo en el laboratorio– por parte de otro centro médico.
Dos meses después de haber recibido el primer diagnóstico, a Sara le practicaron una tercera colposcopia que confirmó la presencia de VPH.
En opinión de los residentes del Inca era necesaria la realización de una biopsia para determinar los daños que el virus había causado en el cuerpo de la joven.
En enero de este año a Sara se le practicó un procedimiento quirúrgico para evitar el avance de las lesiones. Fue exitosa la intervención. Lejos quedaron aquellos días de incertidumbre y chequeos inservibles. Sin embargo, el caso de la estudiante es la excepción ante una realidad de mala praxis médica.
“La Fundación Cruz Talonia” emite diagnósticos y realiza procedimientos ginecológicos a miles de mujeres al mes. Pero, persiste la duda sobre el compromiso de esta institución, que parece privilegiar las cifras de pacientes atendidos frente a la calidad de los servicios.
Esta fundación es presidida por el doctor Fernando Cruz Talonia, quien ha implementado diplomados de colposcopias en su clínica, donde se han recibido hasta este mes 13 generaciones de doctores. Dado lo anterior, y si la misión de la fundación es -según su página- “ser una institución modelo en la prevención del cáncer cervicouterino, a través de la calidad brindada…”, es preciso cuestionarse: ¿Si el proceso de Sara tuvo esta negligencia en la praxis médica debido a la demanda de pacientes, qué se puede esperar de otros casos y las generaciones de nuevos médicos preparados bajo los procesos de ésta?
La cuestión queda abierta. Pero, quienes no tienen para pagar incluso esa fundación, hay actualmente algunas delegaciones del Distrito Federal, como Iztapalapa, donde cuentan con programas sociales que realizan colposcopias gratuitas. Empero, el éxito de este tipo de medidas depende de contar con personal capacitado para detectar el VPH en su etapa temprana.
Consecuencias del VPH
En México, 75% de la población sexualmente activa padece algún tipo de VPH. Un estudio publicado por el INCA, refiere que en la mayoría de los casos los pacientes nunca se enteran de estar infectados.
Aun cuando las cifras de contagio son alarmantes, la visibilidad del VPH como problema de salud pública, al igual que su detección, pareciera invisible. Lo cual no es tema menor, ya que el reporte Cáncer cérvicouterino y el virus del papiloma humano: La historia que no termina señala que “a nivel mundial es la segunda causa de muerte por neoplasias malignas en la mujer”.
Por otra parte, el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), adscrito a la Secretaría de Salud, enfatizó en un reporte titulado Muy alto el porcentaje de mujeres menores de 30 años con VPH que “casi 27 millones de hombres y mujeres entre 12 y 29 años son protagonistas de una gran contradicción: siendo la generación con mayor educación sexual e información sobre métodos de protección, es también una generación que ha dado la espalda a esos métodos de protección”.
Continúa: “En 2007, la Secretaría de Salud declaró que en México hay una `epidemia de embarazos adolescentes`, al registrarse cada año 250 mil mujeres menores de 18 años que inicia un proceso de gestación, es decir que se generan 685 embarazos de alto riesgo diariamente. Pero además de los embarazos están las infecciones y procesos que desembocan en cáncer”.
En una entrevista publicada por la Ssa el 23 de septiembre de 2013, el doctor del INSP, Aurelio Cruz Valdez, reconoció que hay cifras “reveladoras” sobre la salud de la juventud, como “el hecho de que 95 % de las mujeres menores de 30 años con vida sexual activa ya hayan tenido una infección con Virus de Papiloma Humano”.
“La mayoría llega a controlarlo con su propio sistema inmune, pero aquellas que no logran controlar al virus terminan por desarrollar cáncer temprano”, dijo.
Por último, un estudio del laboratorio farmacéutico Merck, Sharp and Dohme (MSD), calculó que existen alrededor de 800 mil menores de 18 años ya infectados por el VPH, “que es la principal causa del cáncer cérvico uterino. De estos jóvenes contagiados, MSD calculó que 500 mil son hombres y 300 mil mujeres, pero pocos varones desarrollan síntomas. Ellas son más afectadas”.


