(29 de abril, 2014).- La caravana de centroamericanos conocida como Viacrucis del Migrante, se quedó estancada en el albergue San Juan Diego de Huehuetoca, Estado de México, donde cerca de 800 personas entre ellas niños y adultos mayores esperan junto a las vías del ferrocarril que el gobierno mexiquense atienda su solicitud de apoyarlos con 16 camiones para llegar a albergues de San Luis Potosí y Saltillo donde desde ayer los esperan.
Por su parte, Jennifer Johnson, coordinadora principal de Programas para México y la Región Fronteriza Latin America Working Group, solicitó al gobernador de Coahuila, mediante un escrito “que les ofrezcan su apoyo integral y la bienvenida a los y las integrantes de la caravana a su llegada a Saltillo, Coahuila. También les instamos a que les disponga las instancias necesarias, incluso hospedaje, alimentación y atención médica”.
Los migrantes que ya llevan cuatro días varados en su viaje rumbo a los Estados Unidos, ya presentan enfermedades infecciosas, en vías respiratorias y algunos tienen diarrea, sin que hasta el momento se les haya brindado atención médica, informó Jorge Andrade de la ONG “Ustedes Somos Nosotros”.
Ante tal situación, distintas organizaciones no gubernamentales, se dieron a la tarea de reunir comida, y ahora se enfocan en conseguir medicamentos tales como: paracetamol, anti-inflamatorios, antigripales y antidiarreicos, además de gorras y ropa que los proteja del fuerte frío que arrecia en el municipio mexiquense.
El pasado fin de semana se informó que seis integrantes del Viacrucis, entre ellos una niña fueron trasladados a hospitales cercanos luego de presentar diversas enfermedades, algunos severas crisis respiratorias, otros por infecciones y cuadros diarreicos, y unos más por fiebre.
Ayer se informó que la caravana había solicitado al Gobierno Federal, y de los estados por donde ha pasado, ayuda para costear su transporte y seguir su camino sin que hayan recibido una respuesta.
Las exigencias de Viacrucis del Migrante son: Libre tránsito; alto a extorsiones, secuestros y asesinatos a migrantes por parte del crimen organizado; protección continua en toda la ruta para las personas migrantes en tránsito, y la desaparición del Instituto Nacional de Migración (INM).


