(26 de mayo, 2014).- “México como país es una gran maquinaria de desaparición de personas, no solamente locales, sino también migrantes”. Esa es la definición que el padre y activista Alejandro Solalinde Guerra, tiene del país, y quien si no él para explicar el fenómeno de los migrantes, sus causas y consecuencias, así como dar un testimonio fiel, con base en experiencias acumuladas desde 2007, cuando abrió las puertas del albergue Hermanos en el Camino, ubicado en Ixtapec, Oaxaca.
Para el cura, quien al parecer se sensibilizó más luego de estudiar psicología aun con el descontento de la iglesia, es difícil entender la magnitud de contra quien pelean al defender a los migrantes pues entre los implicados están políticos, autoridades, policías y células criminales, a las cuales señala sin reparo en entrevista con el Semanario Zeta.
“Veracruz y Tabasco es donde ocurren la tercera parte a nivel nacional, de secuestros, extorsiones, robos, levantamiento de mujeres con fines de explotación sexual, ahí se reclutan hombres para el sicariado y se distribuyen a toda la República Mexicana”, sentencia Solalinde, quien en 2012, por recomendación de Amnistía Internacional (AI) abandonó el país, debido al par de amenazas de muerte recibidas, producto de su labor en favor de los migrantes desahuciados, a quienes da comida, techo y ropa.
A pesar de estar inmerso desde hace años en la lucha promigrante, a padre, aún le sorprende que la cifra de muertos, secuestros y violaciones contra migrantes no cesen e incluso señala que su camino por México es una “ruta forense”, donde antes de morir las personas son torturadas. “Me da lástima que en Tijuana, siendo una ciudad migrante con necesidad de ayudar mucha gente, pase todo esto. Es la vida de las personas la que tienen precio, las personas se vuelven mercancía y es la libertad por la que hay que pagar para poder vivir y servir”, declaró a la publicación bajacaliforniana.
Durante su intervención también se da tiempo para hablar de cifras, e indica que de forma preocupante se sabe que hay más de 20 mil secuestros anuales con ganancias que rebasan los 50 millones de dólares, aunque de los muertos el número es incierto ya que lo migrantes se mueven por todo lados.
Sobre la ruta forense que menciona a Chiapas y Oaxaca como los lugares donde iniciaron, a diferencia de Veracruz donde “se estrenaron los carniceros a descuartizar a quienes no podían pagar”, y que actualmente tiene las fosas comunes grandes con decenas de migrantes no identificados. Sobre esta situación no duda en señalar a los gobierno priistas como los grandes culpables.
Sobre las instituciones vinculadas, califica al Instinto Nacional de Migración (INM) de “un instituto cobarde, criminal y no cualquiera, de lesa humanidad, la estación migratoria es una cárcel donde lucran con la libertad del migrante”.
Cuestionado sobre la situación migrante de Tijuana, acepta que no ve gran diferencia entre el norte y el sur, y menciona que se está polarizando la falta de visión y de sensibilidad de las autoridades políticas, pero está despertando la solidaridad, que se multipliquen las casas, estancias, comedores y servicios para ellos”.
Sobre la administración de Peña Nieto y su labor en defensa de los derechos humanos, acepta que no tiene ninguna expectativa de cara al segundo informe presidencial, ya que es “es una persona que no tiene tiempo de leer, no está informado, está mal asesorado. Con su embajador en Estados Unidos, Antonio Ortiz Mena porque le está traduciendo mal lo que está pasando en Estados Unidos, criminalizando al migrante y tratándolo como delincuente”.
Por último, habla sobre su situación personal y el peligro que corre como activista, pero señala que no tiene miedo pues está acostumbrado y su vida está en manos de Jesús. “Estoy muy contento con la misión que tengo, el día que me echen al pico, estaré muy contento de haber cumplido la misión, pero la misión va a seguir”, finaliza.


