Alina Rosas Duarte / @ARD3_0
(15 de febrero, 2014).- “Empezamos a recibir amenazas de muerte desde 2009, empezaron a llegar mensajes anónimos de que van a morir van a morir”, declaró Silvia Pérez Yescas, mujer indígena zapoteca-chinateca defensora de derechos humanos dentro de la organización Mujeres Indígenas por la Conservación, Investigación y Aprovechamiento de los Recursos Naturales (CIARENA).
De acuerdo a la Oficina en México del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH-México) y Acción Urgente para Defensores de Derechos Humanos (ACUDDEH), Oaxaca es uno de los cinco estados más peligrosos para los defensores de derechos humanos en México.
“Son como once, doce de la noche, mi casa queda rodeada por hombres armados, yo no sé cuántos hombres eran, eran muchos, como la casa está muy aislada y está entre los árboles, ellos llevaban lámparas muy potentes de luz, por todas las ventanas por todos lados se veían las potencias de las luces y yo escucho cuando cortan cartuchos y me dicen ¡abre la puerta hija de tu chingada madre o entramos por ti!”, señaló Silvia Pérez al narrar la irrupción de fuerzas armadas en su hogar el 16 de enero de 2013.
Los acontecimientos se dieron a pesar de que Pérez Yescas gozaba de medidas cautelares del gobierno de Oaxaca, sin embargo, Silvia debió abandonar su comunidad y quedar desplazada al no gozar de medidas necesarias que garantizaran su seguridad durante su trabajo a pesar de que actualmente forma parte del Mecanismo Nacional para la Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. “El mecanismo no está funcionando”, sentenció.
Además, señaló que existe un acoso a mujeres defensoras de derechos humanos que han terminado encarceladas, “¿Cuántas más defensoras y defensores de derechos necesitan muertos, encarcelados y violadas para que haya justicia?”, denunció. En redes sociales, se ha solicitado el apoyo a Silvia Pérez quien vive desplazada por su propia seguridad.


