Ampliación de la Línea 12 del Metro avanza con blindaje técnico único frente al desastre heredado del neoliberalismo

Para garantizar que la seguridad del pueblo esté por encima de cualquier negocio inmobiliario o prisa política, la ampliación de la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México avanza bajo un estricto blindaje técnico y de ingeniería profunda. 

El proyecto, que busca reparar la conectividad del poniente de la capital, registra pasos firmes para asegurar la integridad de la obra civil y de las viviendas de las clases populares de la zona.

Andrés Lajous Loaeza, director general de la recién formalizada Agencia de Trenes y Transporte Público Integrado (Attrapi), encabezó un recorrido de supervisión por el nuevo trazo subterráneo. Durante la inspección, se confirmó que la megaobra civil representa una inversión pública directa de 11 mil millones de pesos

Este monto es financiado enteramente a través del Fondo Nacional de Infraestructura (Fonadin). La planeación de la infraestructura está proyectada para concluir en 2028, abriendo sus operaciones comerciales en beneficio de la ciudadanía a partir de 2029.

El tramo en expansión consta de una extensión subterránea de 4.6 kilómetros de túnel profundo que conectará de forma estratégica a las alcaldías Álvaro Obregón y Miguel Hidalgo. Las tres nuevas estaciones —Valentín Campa, Álvaro Obregón y la terminal Observatorio— habilitarán una ruta crucial para desahogar la movilidad de la zona.

La ingeniería mexicana se ha enfrentado a condiciones del subsuelo sumamente hostiles producto del desorden territorial del pasado. La zona intervenida funcionó originalmente como mina a cielo abierto y posteriormente sufrió un relleno antrópico inestable compuesto por cascajo de baja resistencia.

Rompiendo con el desgaste técnico del pasado

Para que la tragedia no vuelva a alcanzar al transporte del pueblo, la nueva construcción de la Línea 12 sigue rigurosamente los estándares y recomendaciones técnicas internacionales de la firma Systra. 

El objetivo es erradicar de raíz el desgaste ondulatorio y las fallas de compatibilidad vía-tren que asolaron al tramo original edificado durante administraciones pasadas.

Las modificaciones técnicas incluyen el rediseño geométrico de la curva de ampliación. La colocación de rieles mucho más robustos y nuevos sistemas de fijación.

Así como durmientes y balasto de especificación superior y un límite estricto de velocidad operativa inferior a los 90 kilómetros por hora.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *