Brugada inicia jornada de reforestación en CDMX; Buscan plantar 1 millón de árboles

La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, puso en marcha un programa de reforestación urbana con el que pretende plantar un millón de árboles durante la actual administración, principalmente en las alcaldías del oriente donde no existen tantas áreas verdes.

La jornada inició en el camellón de Canal de Tezontle, en la alcaldía Iztacalco, donde la jefa de Gobierno plantó el primer ejemplar. Además señaló que la meta será colocar 200 mil ejemplares cada año en banquetas y camellones.

“Este millón de árboles significa capturar miles de toneladas de dióxido de carbono. Al menos 20 mil toneladas, un millón de árboles va a combatir, va a capturar, estos contaminantes que tenemos en la ciudad, equivale a retirar de nuestras calles, 4 mil automóviles cada año”, dijo la mandataria local.

El programa de la Ciudad de México buscará acercar a la capital a la regla internacional 3-30-300, es decir que desde cada vivienda puedan observarse al menos tres árboles, que todas las colonias tengan una cobertura arbórea de 30 por ciento y que la población cuente con un área verde de calidad a menos de 300 metros de su hogar.

“Donde hoy falta naturaleza, volverá la biodiversidad a la Ciudad de México”, mencionó.

La alcaldesa de Iztapalapa aseguró que plantar un árbol puede ser un gesto sencillo, pequeño y humilde, pero dentro de una diminuta semilla, habita la extraordinaria grandeza de un mejor futuro, de un mañana mejor. 

“Donde nace un árbol, el aire se vuelve más limpio, la tierra más fértil y la temperatura baja. Los pájaros encuentran refugio. El agua encuentra camino y las personas encontramos sombra, belleza, comunidad y bienestar. Ésta es la ciudad que queremos construir”, acotó.

De ahí que haya retomado el plan de la presidenta Claudia Sheinbaum en donde propuso que una parte del gasto militar mundial se dedicara a sembrar plantas y árboles.

“Todo lo que se gasta para guerras, al menos una parte de ese presupuesto, pudiera convertirse en un presupuesto que sea para semillas y no para guerra. Convertir el estruendo de las armas, en el silencio fecundo de los bosques; cambiar la pólvora por polen, misiles por árboles”, consideró.

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