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¿Bullying con más bullying? (VIDEO)

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(18 de diciembre, 2013).- En México el acoso escolar o bullying, comienza a preocupar a las autoridades y, sobre todo, a los padres de familia. Se estima que por lo menos 3 millones de niños y adolescentes lo padecen, con graves secuelas que van desde el aumento de ausentismo escolar, la implantación de una cultura de violencia, los golpes, las mutilaciones, el acoso, la discriminación, el suicidio y, en extremos más radicales, el asesinato.
Un reciente estudio reveló que de cada 10 niños que sufren de este fenómeno, por lo menos cuatro han pensado seriamente en el suicidio; de éstos, por lo menos 1 de cada 6 lo logran perpetrar. Si estas estadísticas son reales y nos acercan a la verdadera profundidad del fenómeno, por lo menos 1 millón 200 mil niños mexicanos estarían atravesando por depresión y tendencias al suicidio; y por lo menos, 20 mil lo habrían llevado a cabo.
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En el Distrito Federal, por ejemplo, desde el 16 de diciembre del 2011, se aprobó una legislación que pretende acabar con el problema. Ésta consistió en un reconocimiento de la categoría de “víctima del maltrato escolar”, con medidas de atención y prevención de los casos. Entre estas medidas se incluyó:
a)      Un modelo único de atención integral de personas receptoras y generadoras de violencia,
b)       atención médica y psicológica,
c)       asesoramiento legal,
d)      coordinación con las autoridades para dar seguimiento a los casos,
e)      campañas de concientización entre los involucrados.
Según una encuesta realizada recientemente por el programa capitalino Prepa sí!, aplicada a 12 mil jóvenes de nivel bachillerato, el 87% de los estudiantes señalaron que el acoso escolar debe tener sanciones jurídicas más graves. De estos, por lo menos el 78.8% aseguraron saber cómo actuar en dicho escenario, aunque, no aclararon cómo; sin embargo, el 52% por cierto aseguró no tener mucha información sobre el tema.
Pese a todo, no parece que la medida haya sido suficiente para los generadores de violencia o afectados; aunque se han llevado a cabo campañas de prevención y concientización, éstas han manifestado sobresaltar a las políticas del Estado. Hoy en día, no existen indicadores confiables si, por lo menos, en la Ciudad de México, se ha atenuado o aumentado el problema de forma cualitativa y cuantitativa.
¿Estaremos atravesando por un fenómeno complejo que involucra una red de causales y factores encontrados?
El pensador y semiólogo italiano Fanco Berardi Bifo, sostiene que la violencia en las escuelas son parte de un colapso de los esquemas “psico-afectivos” que, por lo menos en otros continentes como Europa, ha desde el último decenio.
“Las raíces de la devastación psíquica que golpea a las generacio­nes post-alfabéticas se encuentran en el enrarecimiento del contacto corpóreo y afectivo, en la modificación horrorosa del ambiente co­municativo, en la aceleración de los estímulos a los que la mente es sometida”, sostiene.
Para este, la agresividad que se padece en las escuelas, son el efecto mismo de un disturbio en las capacidades de socialización, producto del aislamiento y mediatización de la vida en general. “Cuando [los niños] establecen contacto entre ellos, cuando pue­den tocarse, conocerse y jugar, los niños de esta generación tienden, antes que nada, a agredirse. No conocen ya los modos de acariciarse y muerden una oreja.”
Pese a todo, el también fundador de Radio Alice, apunta: “Ninguna decisión política, ninguna restauración del autoritarismo escolar podrá modificar la situación de los chicos que han crecido en un ambiente donde el aprendizaje del lenguaje ha quedado escindido del contacto físico con el cuerpo de la madre.”
Es, según su conclusión, algo que determina a esta generación.

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