Al estilo del calderonismo, EPN presume narcos abatidos como trofeos

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*Análisis

(2 de abril, 2014).- Las recientes capturas de narcotraficantes, principalmente en Michoacán, pertenecientes al Cártel de Los Caballeros Templarios, sólo demuestran una cosa: la repetición del formato calderonista de exhibir a los capos como trofeos para justificar una estrategia de seguridad que ha desembocado en falsos-positivos, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas.

Lo anterior se reprodujo nuevamente antier cuando la Marina Armada de México abatió en Querétaro a Enrique “Kike” Plancarte y, horas después, difundió a través de las redes las fotos del capo michoacano en un contraste: vivo y muerto, es decir, con los ojos abiertos y cerrados, tal como se hizo el 7 de octubre de 2012 con el otrora jefe máximo de Los Zetas, Heriberto Lazcano Lazcano “El Lazca”, y que momentos después sería presuntamente recuperado su cuerpo por un comando de la última letra, durante el mandato de Felipe Calderón Hinojosa.

Lo que sí ha cambiado es el modo tan explícito mostrado por el calderonismo ante las lentes de las televisoras. Ahora, lo que han estado haciendo -salvo dos excepciones que se mencionarán más adelante- es contrastar mediante el “señalamiento de rasgos fisonómicos para el análisis de características morfológicas y dimensionales de 10 puntos antropométricos”. Es decir, lanzan pruebas de corte pericial para comprobarlo. Y eso resulta ser profesional, no obstante, el fin con el cual es usado el abatimiento, es el problema de fondo.

Para ejemplificar sobre el modelo de utilizar capturas y muertes de capos como trofeos, es preciso destacar el caso más emblemático del calderonismo al estilo de la Santa Inquisiciòn, es el de Arturo Beltrán Leyva “El Barbas”, líder del cártel de Los Beltrán Leyva, que estuvo al servicio de “El Chapo” Guzmán mientras el sinaloense estuvo preso en Puente Grande, Jalisco. Se trataba de una imagen de “El Barbas” abatido -el 16 de diciembre de 2009- y ensangreantado en el suelo, con los pantalones abajo y lleno de billetes en todo el cuerpo que, después se dio a conocer, fue la propia corporaciòn militar que realizò ese montaje de la imagen, para burlarse. Esta imagen ocupó portadas, programas, entre otros, con todo un corte sensacionalista.

Esa misma imagen, recuerda en gran medida a la difundida por las autoridades colombianas y norteamericanas cuando en coordinación de ambas naciones ultimaron al lìder del Cártel de Medellìn, Pablo Escobar Gaviria, el 2 de diciembre de 1993. En esa fotografìa, sale su cuerpo tendido, con balazos, y a un lado, como si se tratara de una foto familiar, los agentes portando armas junto a él, al estilo de un cazador exhibiendo a su trofeo, o bien, su presa al fin caída.

Y es que transmitir en TV a modo de show las capturas de los capos, ya sea vivos o muertos, se hacía irresponsablemente con el ex secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, lo cual derivaba en dañar el debido proceso de los presuntos delincuentes aprehendidos, dado que generaba un “tribunal mediático”, entendido éste como un veredicto sin pruebas en las imputaciones; esto es relevante debido a que en la guerra contra el narco hubo capturas arbitrarias e imputación de culpabilidades sin pruebas a ciudadanos inocentes, cuya constante continúa con Peña Nieto.

Sin embargo, hay dos registros de estos visos mediáticos del peñanietismo: el de Miguel Ángel Treviño Morales “El Z-40” –apresado el 15 de julio de 2013– en un operativo “limpio”, sin uso de  balas, donde posteriormente fue mostrado en un video –transmitido centenas de veces por las televisoras e internet– caminando sin esposas por el pasillo de la Subprocuraduría Especializada en Investigación de Delincuencia Organizada (SEIDO), mientras era resguardado por militares.

Otro más fue con el antiguo adalid del Cártel de Sinaloa, Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera, capturado el 22 de febrero de 2014. Allí, en una pista del hangar de la Marina, iba acompañado de altos funcionarios como el ex comisionado nacional de seguridad, Manuel Mondragón y Kalb. Este video fue primeramente difundido por el rotativo estadounidense The New York Times, y minutos después, transmitido por todas las televisoras y medios nacionales.

Y aunque hayan múltiples capturas de grandes cabecillas de los cárteles de la droga, esto no representa un golpe a las estructuras de criminalidad que cargan los estados, mucho menos resuelven los problemas de los ciudadanos, de hecho, en la mayoría de las ocasiones ha terminado por recrudecer la narcoviolencia como respuesta del crimen organizado, precisamente por los reagrupamientos internos y la respuesta a la presión ejercida por el gobierno con elementos federales desplegados.

Al final, pareciera que, lejos de que exista la intención de sanar integralmente el tejido social de las comunidades afectadas por el panorama narcoviolento, es muy notorio que salen a relucir más, tanto polìtica como mediáticamente, este tipo de abatimientos, aprehensiones o desarticulaciones que, finalmente, se asemejan a trofeos humanos, muy clásicos de la política antinarco de los Estados Unidos.

 

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