Con información de Adriel Patiño López, corresponsal
(04 de febrero, 2014).- La presa de Infiernillo comenzó su construcción en el Río Balsas, en los límites de los estados de Guerrero y Michoacán. Fue la empresa constructora ICA la encargada de dar vida al proyecto. Era 1963, penúltimo año de gobierno de Adolfo López Mateos. Como él, los gobernadores de Guerrero y Michoacán emanaban del Partido Revolucionario Institucional (PRI).
La hidroeléctrica provocó que se inundaran el pueblo de Infiernillo y el ejido Las Minitas. Los habitantes de ambos pueblos fueron desplazados a otro pueblo, del que fueron desplazados una vez más.
En 2008, ganaron juicios en contra de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), tras los cuáles se ordenó una indemnización de más de 11 millones de pesos por 129 hectáreas afectadas -a pesar de que los ejidatarios señalan que en total fueron 228 hectáreas. A la fecha, los pobladores no reciben dinero, ya no digamos una indemnización justa.
Debido a lo anterior, en más de una ocasión los antiguos habitantes de Infiernillo han bloqueado los accesos del “cerebro” de la CFE, el edificio de máquinas en la zona.
El 4 de febrero de 2014, desde las 6 de la mañana, realizaron un nuevo bloqueo.
A más de 50 años del despojo, los inconformes dicen que el Tribunal Agrario dio una sentencia a su favor, sin que se haya cumplido hasta ahora. La protesta se mantedrá hasta que se presente personal de alto rango de la Comisión para resolver el problema.


