En el sistema de transporte Metro, los niños son obligados a pedir limosna, vender dulces o bolear zapatos, sin que autoridades intervengan, lo anterior, a cambio de unas monedas. Es decir, se vive una explotación cotidiana.
Estas escenas de explotación infantil se observan a diario en el Sistema de Transporte Colectivo (STC), donde las propias autoridades reconocen los riesgos para los menores y la dificultad de combatirlos, señala una publicación de Reforma.
“Aunque se les quiere dar el apoyo a ellos, no lo quieren, se resisten, se cierran mucho. La verdad sí los explotan feo”, señaló un policía de la estación Chabacano, mientras observaba a un niño de seis años arrastrarse de un vagón a otro con un trozo de trapo en la mano.
“Se les trata de ayudar, se le habla al DIF, pero no quieren, la misma gente, cuando los agarramos, ni saben el motivo y se meten, nos los quitan y no dejan que se les dé uno una atención”, lamentó.
Menores desde los tres hasta los 12 años de edad trabajan de manera informal en líneas como la 1, 2, 3 y 8, principalmente, constató el mismo medio durante un recorrido.
“Los infantes, en su mayoría, visten ropa sucia y a veces carecen de calzado, se trasladan de una estación a otra, alternando vagones, sin compañía en el trayecto.
Sin embargo, contó otro uniformado de Pino Suárez, suelen ser vigilados o esperados por adultos que les piden el dinero recolectado, en alguno de los paraderos o correspondencias, donde incluso pernoctan”.
“Son sus mismos papás o adultos, que quién sabe quiénes son, los que los traen a trabajar. Se ven mal y todo, pero es para causar lástima y que les den dinero y realmente uno no se los lleva porque no nos los aceptan en el Juzgado Cívico”, indicó.
Reforma también publicó que Desarrollo Social detectó redes de explotación similares en Paseo de la Reforma y el Centro Histórico, donde individuos controlan a menores y mujeres con estas características para que pidan dinero.


