(19 de Febrero, 2016).- El sacerdote Alejandro Solalinde consideró que el gobierno de Enrique Peña Nieto y los Legionarios de Cristio gestionaron en el Vaticano para que el Papa Francisco no abordara temas como Ayotzinapa y la pederastia sacerdotal, pues trastocaría intereses.
“Si el Papa hubiera criticado abiertamente a Marcial Maciel y la pederastia, si hubiera hablado de Ayotzinapa, habría lesionado intereses ya que la Congregación de los Legionarios de Cristo es la más rica que existe y la que maneja las finanzas es el Vaticano. Estamos hablando de miles de millones de euros, miles de millones nada más de Regnum Christi. ¿Qué pasaría si el papa Francisco pronunciara el nombre Ayotzinapa? El gobierno, obviamente, se sentiría muy agraviado, lo consideraría una traición a los acuerdos tomados. No hay que olvidar que la canciller Claudia Ruiz Massieu estuvo en el Vaticano y puedo imaginarme que rogó a toda la curia romana: ‘Sus excelencias, en México todos los gobernantes somos católicos, usted lo va a ver, somos creyentes, católicos y aunque tenemos problemas estamos haciendo un gran esfuerzo. Se ha desprestigiado mucho a México, nuestro peso está caído, el petróleo igual, el dólar por las nubes. Se lo digo para que por favor tenga comprensión de nosotros” dijo en entrevista para el diario La Jornada con la periodista Elena Poniatowska.
“Estamos en un momento histórico de mucho cambio a escala mundial, a nivel histórico pero también institucional. No quiero ofender a nadie porque el Papa es una figura sagrada a la que quiero mucho, admiro y respeto, pero esta visita me ha permitido ver a un pontífice muy mayor, que no tiene la libertad que quisiera. No hay que olvidar que es un hombre casi de 80 años sin un pulmón, en cuyos hombros pesa la responsabilidad de casi mil millones de seres humanos. Yo no quisiera estar en su lugar. Para mí es un hombre santo que viene a un país que vive una crisis muy severa, de mucha corrupción, mucha impunidad, mucho dolor, mucha violencia. El país de la desaparición forzada y de los feminicidios, palabra que me cuesta trabajo pronunciar” expuso el también defensor de los derechos humanos.
“Me dio también tristeza pensar que todas esas cartitas que le entregaban los allegados de Angélica Rivera al Papa y al alto clero nada tenían que ver con los 43 desaparecidos, las víctimas de la pederastia, los mexicanos más olvidados. Yo pensaba: ¿qué estarán sintiendo las familias de los desaparecidos y todos los que han sufrido injusticias? ¿Qué sentirán todos los que pidieron que los reciba el Papa y han esperado horas de pie en el frío de la calle para verlo pasar en su papamóvil? Que quede claro, no es culpa del Papa, sino de quienes lo están administrando” manifestó el sacerdote, quien ha sido amenazado por los grupos criminales y los políticos por defender a los migrantes.
“Tampoco dijo una sola palabra sobre el Reino de Dios. Voy a decir algo muy crudo pero muy real: la sociedad civil no puede esperar que el Papa venga a componer nuestra situación. La responsabilidad es nuestra. Recibimos con mucho cariño la iluminación que nos da, pero finalmente él se va y nosotros debemos refundar este país desde abajo, reconstruirlo para que de verdad sea el país que el Papa quiere y que Cristo, sobre todo, desea que tengamos” concluyó el sacerdote a la prestigiada periodista.


