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La protesta social en riesgo (Parte III)

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Por  Alejandro Melgoza Rocha

(20 de febrero, 2014).- Rodeada por una muralla de escudos antimotines en Reforma #93 junto a decenas de jóvenes, Mónica era cateada por una oficial mientras agentes encubiertos de apariencia militar tomaban fotos a los rostros de los manifestantes aprehendidos.

La granadera anotaba sus pertenencias, de pronto sacó una bolsa llena de piedras y le dijo: “ésta es tuya” y la activista reviró: “no, no es mía”; “es tuya”, repitió la policía mientras aumentabael tono de la voz;  la estudiante de antropología refutó: “¡no es mía esa bolsa, no es mía esa bolsa!”. Fotógrafos y camarógrafos voltearon, empezaron a grabar, entonces detuvieron aquella táctica de “siembra” utilizada por la otrora administración persecutora de Díaz Ordaz y Echeverría.

La joven recuerda ese día: “Al diez para las seis, llegamos a Reforma 93, no había salida por ningún lado, todo estaba encapsulado. Empezaron a llegar más granaderos y a jalar gente hacia esas paredes. No dejaron que se acercara nadie de la prensa. No dejaron que pasara nadie, de ese momento no hay fotografías”.

Momentos antes de ser encapsulados, Ilia Adad Infante –amigo de Mónica desde que estudiaban en el Colegio de Ciencias y Humanidades– empezó a ser llevado por un comandante de cuadrilla, por lo cual Mónica intentó evitarlo, entonces el oficial le dio dos toletazos en las piernas, ella cayó y la separaron. A Infante Trejo lo apartaron  de todo el grupo.

Recuerda: “Ahí empiezan a llegar todos; hay unas escalinatas en Reforma 93, en ese encapsulamiento, a las mujeres nos dejan hasta atrás, a los hombres hasta adelante, a mi amigo hasta adelante ya preseleccionado. Empiezan a traer gente de afuera y ahí llega José Daniel Palacios, el músico del Foro Alicia, a quien lo detuvieron minutos antes entregando volantes de su concierto; arrastran también a un chico de nombre Adrián Gutiérrez Miguel, Iribar Ibinarriaga y a Salvador Reyes Martínez”.  Todos ellos ahora presos políticos.

Ese 2 de octubre por la tarde se conmemoró la llamada marcha del silencio -como todos los años- para recordar la masacre emprendida por el Ejército mexicano en la Plaza de las Tres Culturas en 1968, sin embargo, desde el inicio hubo “acciones sospechosas” llevadas a cabo por presuntos manifestantes con una seña particular: casquete corto militar, no gritaban consignas y en repetidas ocasiones capturaban rostros con las cámaras de sus celulares. Sin duda, rememoraron cuerpos paralelos como el Batallón Olympia.

Presos políticos

Los presos políticos son Abraham Cortés Ávila de 23 años, artesano y malabarista oaxaqueño; Adrián Gutiérrez Miguel de 36 años, estudiante de Geografía de la UNAM; José Alejandro Bautista Peña de 43 años, comediante y periodista independiente; José Daniel Palacio Cruz de 31 años, guitarrista de las bandas Los cavernarios y Telekrimen.

Así como Ilia Adad Infante Trejo de 28 años, estudiante de Filosofía y Letras de la UNAM; Iribar Ibinarriaga de 35 años, estudiante de Diseño Industrial de la UAM Azcapotzalco; Salvador Reyes Martínez de 27 años, obrero y padre de familia; Víctor Efrén Espino Calixto de 29 años, estudiante de Filosofía de la FES Acatlán; y el estudiante y activista, Mario González García, quien ya fue condenado a cinco años y nueve meses de prisión.

Al poco tiempo, González realizó una huelga de hambre que duró más de un mes. De acuerdo con la páginasolidaridadmariogonzalez.wordpress.com/: “Después de haber sido torturado, incomunicado y de que se le revocara la libertad bajo fianza, a la cual tenía derecho, Mario ha debido permanecer preso desde el 2 de octubre de 2013 hasta ahora, sin pruebas en su contra y sujeto a abusos de las autoridades penitenciarias.

“Por si fuera poco, el 10 de enero Mario fue sentenciado a 5 años y 9 meses de prisión por la juez Marcela Ángeles Arrieta, quien claramente actúa bajo consigna y órdenes del gobierno del D.F., el cual ha desatado una feroz represión contra los movimientos sociales, siguiendo la política de Enrique Peña Nieto”.

Además, Mario González y los demás presos políticos fueron apoyados por el analista de medios de comunicación estadounidense, Noam Chomsky, para su pronta liberación. El también activista durante la Guerra de Vietnam, es uno de los referentes en EU que ha explicado la manipulación de los medios de comunicación en contra de figuras opositoras al Estado, precisamente de manifestantes como los mencionados anteriormente.

Y es que el caso de Mario ha sido manejado en los medios como uno de los líderes de los cuadros anarquistas vinculado a operaciones radicales. Periodistas como Ricardo Alemán de El Universal y Raymundo Riva Palacio de 24 Horas han abundado mediante “documentos filtrados o de fuentes anónimas”, muchos de ellos sin rigor ni formas probatorias jurídicamente hablando.

Aquí un fragmento de la columna “Extranjeros siembran anarquismo en México” del autor Alemán: “A través de actos violentos, vandalismo e incluso ataques a individuos, en este momento México es el escenario de la “Jornada de Solidaridad con l@s pres@s polític@s` o `Semana solidaria`, una respuesta de los frentes anarquistas a la detención de su compa Jorge Mario González García el pasado 2 de octubre.

“Aparentemente, en México se intenta establecer un polo de anarquismo como en otras partes del mundo. Muestra de ello, los eventos violentos registrados durante la “Semana solidaria” que, según explica, busca `la solidaridad nacional e internacional para demandar su liberación (de Jorge Mario González García) y de las dem@ pres@s polític@s, todos ellos rehenes del Estado mexicano”.

De este tema, el politólogo de la UNAM, Pérez Monroy –quien dirigió “el primer movimiento en reclamar la situación de los estudiantes y su lugar en la Universidad”, y preso político en 2007– precisa: “Del 2005 al 2006 que fue en un periodo muy fuerte (del movimiento), a mí Raymundo Riva Palacio me sacó columnas en El Universal atacándome personalmente bajo esta estrategia sucia, `Bajo Reserva` de El Universal tiene una línea donde a mí me acusa de tener gasto ostentoso y de pertenecer a una de las corrientes del PRD, cuando nunca en mi vida ni por cuestiones ideológicas he estado a favor de ese partido”.

Cuestionado sobre el discurso de algunos columnistas que retoman conceptos como el de “terrorismo” y lo adjudican directamente a personajes relacionados con activismo  mediante documentos sin rigor o filtrados, Sergio Aguayo responde: “Hay un combate de ideas, conceptos y teorías en torno a la seguridad, por supuesto que hay una parte negra y una parte que tenemos otra interpretación más progresista o de izquierda, garantista. Pero esa es la batalla, es el mismo nivel que la batalla política, y creo que está bastante equilibrado en algunos casos, no en todos”.

Sin embargo el investigador del Colmex también critica a quienes, sin prueba alguna,  utilizan sólo  consignas para victimizarse. Recuerda que en una ocasión llegó el Frente Oriente al programa de Carmen Aristegui para denunciar que se les había criminalizado mediáticamente durante la toma de Rectoría en Ciudad Universitaria.

“Decían: `nos criminalizan, nos reprimen`; lo cual no lo dudo porque hay una corriente mediática que fácilmente condena a quien protesta, pero se necesita más documentación para decir: `tal medio dijo en los segundos tal esto y de esta manera`… ¿me explico? Hace falta por tanto en quienes se sienten víctimas ser más rigurosos”.

Y concluye: “La consigna ya no es suficiente en el momento en que estamos, en los setentas era otra historia”.

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